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El momento en el que Messi sorprendió a la seguridad y rompió el protocolo en su visita a España para recibir un premio

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Lionel Messi tenía el camino despejado hacia la puerta del Hotel de la Reconquista en Oviedo, con el operativo de seguridad dispuesto para que entrara sin demoras. Pero el argentino eligió hacer otra cosa: se detuvo, rompió el protocolo, caminó hacia los fanáticos que lo esperaban en la calle y les firmó autógrafos y camisetas, para alegría de los niños que llevaban horas aguardándolo. El gesto, simple y espontáneo, marcó su llegada a la capital asturiana para recibir el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026.

Habían sido minutos frustrantes hasta ese momento para quienes querían verlo de cerca. Medio centenar de aficionados se apostó desde primera hora en el aeropuerto de Asturias, donde Messi aterrizó a las 10:25 junto a su esposa, Antonela Roccuzzo. El dispositivo policial en las instalaciones aeroportuarias, sin embargo, fue tan estricto que el futbolista apenas pudo cruzar unas palabras con el público: pasó rápido, escoltado, y muchos se quedaron con las camisetas extendidas y sin firma.

Cuando Messi bajó del vehículo frente al Reconquista y vio a las familias que se agolpaban detrás de las vallas, se desvió del recorrido previsto por la seguridad y caminó hasta ellos. Firmó camisetas, se detuvo para posar en fotografías y saludó uno a uno a los chicos que lo miraban sin poder creerlo. La escena, acompañada por el sonido de gaitas asturianas que le daban la bienvenida con un toque local, duró apenas unos minutos, pero fue suficiente para desatar la euforia en la vereda. Varios de los niños llevaban puesta la camiseta de la selección argentina. Después, ya con la sonrisa de quien sabe lo que acaba de provocar, el rosarino posó para la fotografía protocolaria en la entrada del hotel.

“Era mi sueño. Le dije si me podía firmar y me firmó. Me voy a poner la camiseta mañana para mostrarles a mis amigos y luego la voy a dejar guardada en un marco”, contó con una sonrisa gigante un pequeño admirador, con la casaca de la selección argentina puesta y la rúbrica del astro, inconfundible. Otro niño, llamado Manuel, gambeteó a la seguridad como el mejor Messi, se acercó al auto que lo transportaba y le dejó una carta. Así, la loable actitud del delantero, de 39 años, se fue llenando de historias emotivas.

Esa cercanía con los más chicos tuvo su continuación por la tarde, cuando el astro argentino protagonizó un encuentro con la comunidad educativa en el Palacio de los Deportes de Oviedo. La actividad, enmarcada en la iniciativa “El juego del 10” del programa cultural “Toma la palabra” de la Fundación Princesa de Asturias, había agotado sus entradas en apenas trece minutos. La plataforma de inscripción llegó a registrar un pico de 16.200 personas conectadas de forma simultánea. Entre quienes consiguieron plaza y quienes se quedaron en las inmediaciones, el pabellón reunió entre 5.000 y 7.000 personas.

Un pabellón en pie antes de que Messi dijera una palabra

Cuando apareció en el escenario, la ovación fue inmediata: dos minutos de aplausos sin que hubiera pronunciado una sola palabra. Levantó la mano para agradecer y el gesto provocó otra oleada de gritos. Varios niños y profesores habían subido antes al escenario para presentar “las 10 reglas de Leo”, un reglamento escolar inspirado en su trayectoria que incluye dar la mano antes y después de cada partido, valorar el esfuerzo de los árbitros y respetar al rival. “Quien no aplique el reglamento de Leo será sancionado en el cole”, advirtieron los chicos, según recogió el diario Sport.

El rosarino habló de su infancia, de lo que significó dejar Argentina siendo un nene para perseguir un sueño en Barcelona. “Me tocó irme joven de mi país a un sitio en el que no conocía a nadie. Fui a Barcelona porque tenía un sueño. Y peleé para conseguirlo”, contó. También recordó sus primeros pasos en el primer equipo del club catalán, cuando compartía vestuario con Ronaldinho y Samuel Eto’o: “Cuando debuté estaba nervioso. Era difícil soltarme”.

La sorpresa de la jornada la puso Santi Cazorla, quien subió al escenario y se fundió en un abrazo con Messi. El exfutbolista asturiano compartió una anécdota de su etapa en el Villarreal: su equipo ganaba 4-2, Messi entró faltando quince minutos, y Cazorla le pidió que no pateara una falta directa. “Marcó y acabamos 4-4”, recordó entre risas. “Cuando veía a Leo delante, esa semana me pedían en la calle que descansara. Yo siempre quería jugar porque disfrutaba mucho. No he sufrido a Leo, lo disfrutaba”, completó.

El momento más íntimo llegó cuando habló de su padre. Jorge Messi, fallecido el 8 de agosto pasado a los 68 años en un sanatorio de Rosario, estaba “muy ilusionado” con el Premio Princesa de Asturias. Así lo reveló el propio jugador en una entrevista con la Agencia EFE desde el Hotel de la Reconquista. “Sabía que este premio va más allá de lo que hace uno dentro de la cancha. Seguramente lo estará disfrutando también”, dijo sobre su padre, quien peleó por conseguirle el tratamiento hormonal cuando era juvenil de Newell’s y negoció su llegada al FC Barcelona.

Messi firma un retrato suyo en medio de su contacto con los fanáticos (EFE/ Paco Paredes)

El recuerdo de Jorge Messi sobrevoló toda la jornada en Oviedo

La muerte de Jorge marcó los últimos meses de la carrera de su hijo. Durante el Mundial de 2026, el capitán argentino no pudo contener el llanto tras abrir el marcador en el primer partido. Luego de anotar un triplete, explicó que se trataba de “una cuestión totalmente ajena a lo deportivo” y que había pasado “unos días difíciles”. Semanas después, su padre falleció.

Sobre las derrotas y las críticas, el ganador de ocho Balones de Oro fue directo: “Me duelen algunas por cómo se dicen. Las hay malintencionadas. A veces hacen más daño al entorno que a uno mismo”. De las finales perdidas eligió rescatar el aprendizaje: “Hay que saber ganar y perder. Mucha gente no sabe ganar”.

El cierre del acto condensó el tono de toda la jornada. “Si yo fuera al patio de un colegio, aprendería más de los niños, que los niños de mí”, aseguró ante un pabellón que se puso de pie una vez más. Su consejo para los más chicos fue simple: “Que disfruten de todos los momentos”. Y sobre el fútbol, una definición que pareció conectar con lo que había hecho horas antes en la puerta del hotel: “Es un juego para pasar el rato que une a las personas y sirve para conocer más al compañero”.

Este viernes, a las 18:30 horas, la princesa Leonor le entregará el galardón en el Teatro Clara Campoamor de Oviedo. Después de la ceremonia, Messi tomará un avión rumbo a Nueva York a las 23:30 para sumarse al plantel del Inter Miami de cara a su próximo compromiso.

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