La nueva regla que evalúa la IFAB para evitar los tiempos muertos encubiertos detrás de las lesiones fingidas de los arqueros

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Si un arquero finge una lesión, debería salir un jugador de campo durante un minuto tras la atención médica (Foto: Reuters/Agustin Marcarian)

El fútbol comenzó a observar con preocupación una conducta que se repite cada vez con mayor frecuencia: la supuesta lesión del arquero utilizada para generar un tiempo muerto táctico que las Reglas no contemplan.

La escena es conocida. Un equipo atraviesa un momento desfavorable, está sometido por la presión adversaria o necesita reorganizarse. El guardameta se deja caer, solicita atención y obliga al árbitro a detener el partido. Mientras ingresan los médicos, sus compañeros se acercan al banco, toman agua, recuperan energía y reciben instrucciones. En pocos segundos, una atención individual se convierte en una reunión táctica colectiva.

La maniobra produce tres efectos concretos:

• Interrumpe el dominio y la presión del adversario.

• Permite la recuperación física del equipo.

• Le concede al entrenador una pausa para corregir el sistema.

El árbitro puede recuperar los minutos consumidos, pero no puede devolver el momento futbolístico que fue interrumpido. El tiempo se agrega; la intensidad, el desgaste y la superioridad emocional no siempre se recuperan.

La posible sanción: un minuto con un jugador menos

Ante esta situación, IFAB estudia medidas para que la atención médica del arquero deje de otorgar una ventaja sin consecuencias. Una de las respuestas experimentales establece que, cuando el personal médico ingrese para atender al guardameta, el director técnico deberá elegir a un jugador de campo para que abandone el terreno y permanezca afuera durante un minuto de tiempo corrido desde la reanudación.

La regla que evalúa la IFAB está orientada a evitar lesiones fingidas, aunque las excepciones marcan que ante lesiones graves o faltas sancionadas no correrá esta ley (Foto: Reuters/Angelika Warmuth)

El arquero podrá ser atendido y permanecer en su posición, porque el partido no puede continuar sin guardameta. Sin embargo, su equipo deberá reanudar momentáneamente con diez futbolistas. Cumplido el minuto, el jugador podrá regresar con la autorización del árbitro y de acuerdo con el procedimiento establecido.

La consecuencia será estrictamente deportiva: si el equipo detiene el partido mediante la atención de su arquero, deberá jugar durante un minuto con un futbolista menos.

¿Por qué la sanción recae sobre otro jugador?

Actualmente, un futbolista de campo atendido dentro del terreno debe salir temporalmente, salvo las excepciones previstas. El arquero, en cambio, puede recibir asistencia y permanecer porque su función es indispensable para reanudar el juego. Esa protección reglamentaria abrió una posibilidad de especulación. Algunos equipos pueden utilizar al guardameta para provocar una interrupción sin quedar en inferioridad numérica.

La propuesta busca cerrar esa ventaja: el arquero continúa protegido, pero un compañero elegido por el director técnico deberá permanecer un minuto fuera del terreno. De esta forma, la atención médica deja de ser una pausa gratuita.

El impacto deportivo de la medida

La sanción modificará el cálculo táctico del entrenador, quien deberá decidir qué futbolista abandona temporalmente el campo. Si elige a un delantero, perderá capacidad para presionar la salida rival. Si retira a un mediocampista, debilitará el control de la zona central. Si selecciona a un defensor, reducirá la protección de su propia área. Durante ese minuto, el adversario podrá aprovechar la superioridad numérica para aumentar la presión, ocupar mejor los espacios o atacar el sector debilitado. La pausa utilizada para ordenar al equipo podría terminar provocándole una desventaja. Ahí se encuentra el verdadero poder disuasorio de la medida: la supuesta lesión del arquero dejaría de ser un recurso sin costo.

Excepciones necesarias

La salud debe continuar siendo prioritaria. Por eso, cualquier aplicación definitiva necesitará excepciones claras ante:

• Golpes en la cabeza o sospechas de conmoción.

• Lesiones graves.

• Emergencias médicas.

• Lesiones provocadas por una infracción sancionada.

• Acciones en las que el adversario haya sido amonestado o expulsado.

El objetivo no es castigar al arquero verdaderamente lesionado ni obligar al árbitro a realizar un diagnóstico médico. La finalidad es impedir que una protección reglamentaria sea utilizada como herramienta táctica.

Una respuesta objetiva para el árbitro

El árbitro no deberá decidir si el dolor es verdadero o simulado. Ante la solicitud de asistencia, permitirá el ingreso del personal médico.

Después aplicará el procedimiento correspondiente:

1. El arquero recibirá atención y podrá permanecer en el terreno.

2. El director técnico elegirá a un jugador de campo.

3. Ese futbolista abandonará el terreno antes de la reanudación.

4. Su equipo jugará con un integrante menos.

5. El jugador permanecerá afuera durante un minuto de tiempo corrido desde que se reanude el juego.

6. Cumplido ese período, podrá regresar con autorización arbitral. Así, la decisión no dependerá de una sospecha, sino de una consecuencia objetiva y conocida previamente por todos.

El mensaje que estudia IFAB

La orientación es clara: proteger al lesionado, pero eliminar el beneficio táctico de la interrupción.

Si el arquero necesita atención, será atendido. Pero el director técnico deberá elegir a un jugador de campo para que permanezca un minuto afuera, dejando a su equipo en inferioridad numérica temporal. Esa es la noticia y la posible respuesta reglamentaria: convertir una pausa actualmente beneficiosa en una decisión con costo deportivo.

El fútbol no puede impedir que un arquero se lesione. Sí puede evitar que su atención médica se convierta en un tiempo muerto encubierto. La medicina debe proteger al jugador. No reorganizar tácticamente al equipo.

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