En el fútbol argentino de las últimas décadas, el nombre de José Barritta encarna la transformación radical de las barras bravas y el alcance de su poder. Conocido como el “Abuelo”, encabezó en los 80 a La Doce, la barra de Boca Juniors. Testigo directo de eso fue Diego Latorre, quien reveló detalles del día en el que el líder de la hinchada entró al vestuario xeneize con un cuchillo.
“El Abuelo José Barrita entraba al vestuario como si fuera un restaurante en esa época. Antes del Mundial 1990 venía a hacer colectas para ver si le podíamos pagar el viaje. Y no entraba de forma amigable, entraba exigiendo”, contó Latorre en el programa F90 de ESPN.
El ex futbolista de Boca, entonces una de las máximas promesas, indicó que él era uno de los “protegidos” por el Abuelo: “Me llamaba antes de los clásicos y me decía: ‘Nene, con vos no es, pero decile a tus compañeros que el domingo hay que ganar’. ‘Mirá que nosotros ya sabemos que hay que ganar’, le decía yo. ‘Sí, pero deciselo’, me decía con esa voz que parecía que venía de un sarcófago”.
La historia de Barritta indica que había nacido el 5 de enero de 1953 en Spilinga, Calabria, Italia, y llegó a la Argentina a los dos años. Aunque de niño aspiró a ser futbolista y llegó a probarse en Almirante Brown y luego en Excursionistas, pronto dejó el colegio y comenzó a trabajar en un aserradero de Mataderos. Fue allí donde forjó las primeras alianzas con hinchas de Boca que formaron el núcleo duro de su futuro grupo de choque.

En 1975, estos vínculos le abrieron paso a la segunda bandeja de la Bombonera. Apenas dos años más tarde, el ascenso de Barritta fue fulgurante: su grupo desbancó a la banda liderada por Enrique el Carnicero Ocampo y, tras imponerse en una feroz confrontación en Rosario en 1981, se consolidó como el nuevo mando de La Doce. La escena del Abuelo y sus cuarenta hombres armados presentándose al plantel en el predio de la Candela selló ese cambio de época.
“Sonaba un teléfono, lo atendí dos o tres veces en mi casa en La Paternal. Una vez, atendió mi vieja, asustada, me dice: ‘Te llama El Abuelo’. Camino al teléfono tenía un pánico que estaba temblando para ver qué me iba a decir. Y cuando me dijo: ‘Nene, con vos no es’, fue un alivio», sostuvo Gambeta.
Además, dio detalles del día que el reconocido barra entró al vestuario xeneize con un cuchillo: “Tuvimos una serie de partidos que no ganábamos, entraba él y otro señor gordo grande y como 50 tipos atrás en fila, como en el colegio”.
El episodio determinante en la historia del Abuelo se produjo el 30 de abril de 1994, cuando tras la derrota de Boca ante River por 2 a 0, miembros de La Doce emboscaron a hinchas de River a la salida del estadio. La balacera dejó dos muertos: Angel Delgado, de 25 años, y Walter Vallejos, de 19, este último aplastado por un camión en medio del caos. Estos crímenes constituyeron las últimas muertes de la Doce bajo el liderazgo de Barritta.
Barritta y el núcleo de su primera línea fueron arrestados y tres años después, la Justicia les impuso condenas de hasta 20 años por los delitos de asociación ilícita y extorsión. En el juicio, Barritta declaró en contra de sus compañeros de barra para obtener una reducción de la pena y evitar la acusación por asesinato. Así fue condenado a trece años de prisión; permaneció en Devoto durante 1.633 días.
El 17 de diciembre de 1998, tras apelar y lograr una rebaja en la condena, Barritta recuperó la libertad. Vivió sus últimos días sin contacto con antiguos aliados, recluido en San Justo. Una neumonía crónica, presuntamente contraída durante su paso por la cárcel, consumió rápidamente su salud. Internado a fines de 2000, falleció el 19 de febrero de 2001 con apenas 48 años.



