“Le hubieses dicho de todo en guaraní”: el consejo de Alfaro a Almirón tras su expulsión en el Mundial por la nueva Ley “Prestianni-Vinicius”

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Alfaro se mostró en contra de las nuevas normativas tras lo sucedido (Foto: Reuters/Carlos Barria)

Gustavo Alfaro le dijo a Miguel Almirón que habría bastado con hablar en guaraní sin taparse la boca para que el turco no entendiera nada. La frase, pronunciada en el vestuario del estadio de la Bahía de San Francisco, resumió la noche paradójica de Paraguay: victoria 1-0 ante Turquía en el Grupo D del Mundial 2026, pero con un hombre menos durante todo el segundo tiempo, después de que su figura más reconocida se convirtiera en el primer jugador de la historia expulsado bajo la ley “Prestianni-Vinicius”.

“Cuando nosotros nos juntamos después del partido, siempre nos juntamos a rezar, me piden que yo diga unas palabras. El primero que habló fue Miguel, para pedirle disculpas a los compañeros, del error que había cometido y de la situación delicada que él con su decisión los había puesto. Yo le dije: ‘Le hubieses dicho de todo en guaraní, ¿quién te va a entender?. Si vos le decís, ‘lo mandé al carajo’, en guaraní, ¿qué te va a entender?’. No entiende. Lo mismo que me digan a mí en turco”, expresó el Profe en conferencia de prensa.

El momento que desencadenó todo ocurrió a los 48 minutos del primer tiempo, en medio de una gresca originada por un choque entre Isidro Pitta y Merih Demiral. Almirón y el lateral turco Mert Müldür se enfrascaron en una discusión y el volante de Atlanta United se cubrió la boca con la mano mientras le decía algo a su rival. Müldür reclamó de inmediato. El árbitro de VAR, el qatarí Khamis Al Marri, llamó al colegiado de campo, el salvadoreño Iván Barton, a revisar la jugada. Tras el OFR (revisión a pie de campo), Barton anunció su decisión: “Luego de la revisión, el número 10 de Paraguay se cubrió la boca. Decisión final, tarjeta roja”.

La regla que selló la suerte de Almirón fue aprobada por unanimidad por la International Football Association Board (IFAB) el 28 de abril pasado, en una sesión especial celebrada en Vancouver, Canadá. La norma establece que, a discreción del organizador de la competición, se podrá sancionar con tarjeta roja a los jugadores que se tapen la boca cuando se encaren a un adversario. El árbitro conserva la potestad de juzgar el contexto: el VAR identifica el gesto, pero es el colegiado quien decide si encuadra en el espíritu de la regla.

“Me cuesta jugar este deporte, este deporte nuevo, porque estamos jugando un deporte nuevo. Me parece que el fútbol en algún punto yo lo respeto. Todas las normativas nuevas que se pusieron y todo lo demás, pero a veces hay determinadas circunstancias que se manejan para un lado o para el otro, y uno lo que quiere es justicia. Uno lo que quiere es ganar o perder porque hizo mejor las cosas que el rival o porque el rival me superó”, argumentó alfaro.

El origen de esa normativa se remonta al 17 de febrero de 2026, en el Estadio da Luz de Lisboa. Durante el partido de ida de los dieciseisavos de final de la UEFA Champions League entre Benfica y Real Madrid, el delantero argentino Gianluca Prestianni se cubrió la boca con la mano y la camiseta mientras hablaba con Vinícius Júnior, quien denunció ante el árbitro François Letexier haber recibido insultos racistas. El juego se detuvo ocho minutos. La UEFA determinó finalmente que no existían pruebas suficientes para sancionar a Prestianni por racismo, pero sí identificó expresiones homofóbicas —el propio jugador admitió en su testimonio haberle dicho “maricón” a Vinicius—, lo que derivó en una suspensión de seis partidos en competencias internacionales. La imposibilidad de leer los labios del jugador fue el detonante del cambio reglamentario.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, explicó la lógica de la medida en una entrevista con Sky News: “Si un jugador se tapa la boca y dice algo, y eso tiene una consecuencia racista, entonces tiene que ser expulsado. Debe existir la presunción de que dijo algo que no debería haber dicho, de lo contrario no habría tenido que taparse la boca”.

En la conferencia de prensa posterior al partido, Alfaro no ocultó su malestar con el reglamento: “Es una cuestión de reflejo y pasó”. Y le sumó: “Y a mí me parece también que con una tarjeta amarilla es suficiente. Hay cosas que se penan con un rigor excesivo. Y el temor que yo tengo es que el fútbol pierda su esencia. Porque el fútbol tiene rasgos de fricción, de disputa, de lucha, de demostración de coraje, de templanza, de tirarse al piso, de luchar, de ir a cabecear. Y me parece que hoy estamos todos jugando más con el reglamento para ver dónde le puedo yo sacar una ventaja al reglamento”.

El enojo de Almirón tras su expulsión (Foto: Reuters/Darren Yamashita)

Pese al enojo, Alfaro describió con humor la conversación que tuvo con Almirón en el vestuario. Cuando el volante ingresó tras ver la roja, el DT le fue directo: “Lo primero que le dije a Almirón cuando entró al vestuario: ‘Cambiá la cara, que ganamos. Mirá que ganamos’. No sientas culpa de nada. Porque eso que pasó hizo sacar mucho más el espíritu combativo de tus compañeros”.

Sobre la sanción que afrontará el mediocampista, Alfaro remarcó la incertidumbre que genera el nuevo marco reglamentario. “No sé cuál va a ser la sanción, no tengo idea, porque es un reglamento nuevo. El Mundial es muy finito, a nosotros nos queda un partido. Ojalá que le den lo menos posible. Perdemos a un jugador muy importante, no tengas ninguna duda”, señaló.

La expulsión de Almirón significa que el volante se perderá el último partido de la fase de grupos, ante Australia, donde Paraguay se juega el segundo puesto del Grupo D el jueves 25 de junio a las 23:00 (hora argentina). La FIFA podría extender la suspensión si el equipo avanza a la fase eliminatoria.

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