
La selección argentina llega al segundo partido del Mundial 2026 con el liderazgo del Grupo J y varios caminos posibles hacia los dieciseisavos de final, una instancia a la que avanzan los dos primeros de cada grupo y los ocho mejores terceros.
Tras el 3-0 ante Argelia en el debut, la Albiceleste acumula tres puntos y una diferencia de gol de +3. Austria, que derrotó 3-1 a Jordania, comparte esa cantidad de unidades pero ocupa el segundo lugar por tener menos goles a favor (+2). Los otros dos integrantes de la zona, Jordania y Argelia, quedaron sin puntos.
El escenario más directo para la clasificación pasa por el partido de este lunes ante los austríacos. Si Argentina vence a Austria y el otro encuentro de la fecha termina sin victoria jordana, la Albiceleste asegurará matemáticamente el primer puesto del grupo con una jornada de anticipación. Ese resultado le permitiría al equipo de Lionel Scaloni administrar el plantel en el último compromiso ante Jordania.
Si la Albiceleste suma al menos una victoria más —ya sea ante Austria o ante Jordania—, llegará a seis puntos como mínimo y tendrá prácticamente garantizado el pasaje a la siguiente ronda. Dos empates en los partidos restantes la dejarían con cinco unidades, una cifra que históricamente alcanza para avanzar entre los mejores terceros.
Con cuatro puntos —producto de un empate y una derrota—, la clasificación seguiría siendo probable: la diferencia de gol construida en el debut y el sistema de mejores terceros podrían sostenerla. Solo una derrota en ambos partidos la dejaría con tres puntos y dependiente de resultados ajenos.
El nuevo criterio de desempate
El Mundial 2026 introdujo un cambio en el sistema de desempate de la fase de grupos que ya tuvo consecuencias concretas en el torneo. Desde 1970 hasta Qatar 2022, el primer criterio de separación entre equipos igualados era la diferencia de goles. Ahora, el artículo 13 del reglamento oficial de la FIFA establece que la prioridad recae sobre los enfrentamientos directos: primero se comparan los puntos obtenidos en el duelo entre los equipos empatados, luego la diferencia de goles en ese cruce y, por último, los goles marcados en ese partido.
Solo si la igualdad persiste tras esos tres criterios se pasa a los globales: diferencia de goles en todos los partidos del grupo, goles convertidos en el grupo, fair play y, en última instancia, el ranking FIFA.
El primer efecto visible de esta modificación apareció en el Grupo A, donde México aseguró el primer puesto tras ganar sus dos primeros partidos. Al haber vencido 1-0 a Corea del Sur —que también tiene tres puntos—, los mexicanos tienen garantizada la cima aunque ambas selecciones terminen con la misma cantidad de unidades, ya que el duelo directo les favorece.
El esquema se acerca al modelo histórico de la UEFA, que siempre privilegió los resultados cara a cara por sobre el rendimiento global dentro del grupo. La lógica detrás de ese enfoque es que el enfrentamiento directo ofrece una comparación más precisa y reduce la incidencia de marcadores atípicos.
Para Argentina, este nuevo sistema cobra relevancia de cara al cruce con Austria. Una victoria ante los europeos no solo sumaría tres puntos, sino que también otorgaría la ventaja del resultado directo frente al único rival que hoy la iguala en la tabla.
En caso de quedar tercera del grupo, la Albiceleste podría medirse en dieciseisavos con los líderes del Grupo B, D, G, L o K. Si termina segunda, su rival sería el primero del Grupo H, integrado por España, Uruguay, Arabia Saudita y Cabo Verde.
El duelo con Austria tendrá lugar este lunes desde las 15 (hora de Argentina). Tras eso, la Albiceleste se medirá con Jordania, el sábado 27 de junio a las 23.
LA TABLA DE POSICIONES DEL GRUPO J



