La concentración de la selección de España en Chattanooga, Estados Unidos, vivió un episodio insólito que puso a prueba la paciencia y el sentido del humor del delantero Borja Iglesias. El equipo se encontraba en plena pausa del Mundial 2026, tras empatar sin goles contra Cabo Verde en la primera jornada, cuando un error de identificación sacó a la luz una escena inesperada para uno de los protagonistas del plantel.
El plantel aprovechó el día libre concedido por Luis de la Fuente para que recuperen energías antes del próximo partido ante Arabia Saudita, por lo que los jugadores se dispersaron por la ciudad junto a sus familias. Durante la jornada, Iglesias disfrutó el breve descanso acompañado por su pareja María Valero.

Al regresar al Embassy Suites by Hilton Chattanooga Downtown, el delantero se topó con un control de seguridad que no lo reconoció. Los agentes encargados del acceso le bloquearon el paso y le pidieron insistentemente la acreditación correspondiente. “Soy jugador de la Selección, necesito entrar. Soy Borja Iglesias”, exclamó el propio futbolista al intentar explicar su situación en inglés, según se vio en imágenes difundidas por la televisión española.
La escena se extendió varios minutos. Los trabajadores de seguridad preguntaron: “¿Tienes pase? ¿Eres jugador?”. Iglesias, sorprendido, trató de convencerlos desde detrás de las vallas, mientras periodistas y aficionados presentes intentaban ayudar repitiendo su nombre. “Es un jugador de la Selección”, insistieron testigos para intentar acelerar la solución del delantero.
El incidente no solo fue anecdótico, sino que rápidamente se viralizó en redes sociales y medios de comunicación. El futbolista, conocido por su bajo perfil fuera de los campos, debió recurrir a su teléfono celular para contactar a miembros de la delegación española y así acreditar su identidad. Solo entonces, la seguridad permitió su ingreso al búnker del equipo, poniendo fin a una situación que descolocó tanto al propio jugador como a los presentes.
La situación vivida por Borja Iglesias pronto se convirtió en la historia más comentada de la concentración española. El delantero del Celta de Vigo, que lleva varios años en la élite, mostró su capacidad para tomarse los imprevistos con humor, reflejando el perfil discreto fuera de los estadios. La intervención de la delegación española fue clave para resolver el malentendido, que no pasó de una anécdota simpática en medio de la presión competitiva.
Entre las anécdotas del día, Lamine Yamal, delantero del Barcelona, fue protagonista al regresar al hotel de concentración solo cinco minutos antes del horario previsto para la cena. El joven futbolista viajó con su familia hasta Nashville, a dos horas en coche, y logró llegar justo a tiempo para evitar la multa de 2.000 dólares que la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) impone a quienes se retrasan en las actividades oficiales.
Las escenas, que rápidamente se comentaron en redes sociales, sirvieron para distender la concentración previa al partido clave contra Arabia Saudita. La Roja busca sumar una victoria que la acerque a la clasificación y deje atrás las dudas mostradas en el arranque del torneo.



