Un árbitro fue acusado de discriminar a un niño de 11 años durante un partido: “Me contó lo que le dijo en un mar de lágrimas”

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El posteo de Nicolás García, el padre de Fabricio, con su acusación al árbitro

El papá de Fabricio García, un niño de 11 años con sueños de futbolista, denunció que recibió comentarios discriminatorios por parte de un árbitro durante un partido en la cancha de El Olimpo, en Concordia, Entre Ríos, lo que ha puesto en el centro del debate el rol de los adultos en el deporte infantil. Nicolás García, el padre del menor hizo pública la situación en redes sociales, cuando relató la angustia y el llanto con el que su hijo terminó el encuentro, y expresó su preocupación por el riesgo de que el niño abandone la actividad que más disfruta.

La denuncia de García cobró notoriedad gracias a las redes sociales. El adulto acusó al árbitro Guido Córdoba, con trayectoria en el arbitraje profesional y designaciones en torneos de la Asociación del Fútbol Argentino: señaló que habría lanzado frases ofensivas comodale, dale gordo, corre” y “dale, ahí está la pelota”, en tono sarcástico, durante el desarrollo del partido.

Según el relato de la familia, el niño le manifestó al árbitro su disconformidad, cuando señaló: “Profe, lo que me dijo no me gustó, porque yo a usted no le faltó el respeto como árbitro y persona”. Pese a la madurez de la respuesta, el episodio dejó una huella emocional. Al finalizar el partido, el menor rompió en llanto y compartió con su padre la angustia vivida.

“Quedó con un gusto amargo e impotencia el resto del partido hasta llegar a las lágrimas… Una vez terminado el partido se acercó al costado de la cancha donde yo me encontraba en un llanto y me comentó lo sucedido en un mar de lágrimas”, acusó el padre de la promesa.

Guido Córdoba es el árbitro apuntado con experiencia en torneos de AFA

Además, la familia solicitó que tanto la Liga Concordiense de Fútbol como el Club Social y Deportivo La Bianca tomen conocimiento de lo ocurrido. El reclamo apunta a que las autoridades no solo investiguen, sino que también adopten medidas que prevengan futuros episodios de violencia verbal y discriminación en el ámbito deportivo infantil.

La denuncia generó un amplio debate en redes sociales sobre la responsabilidad de quienes integran el entorno del fútbol formativo. Varios usuarios subrayaron la necesidad de garantizar espacios libres de humillaciones y actitudes discriminatorias, tanto por parte de árbitros como de los adultos presentes en las gradas.

El caso aún no cuenta con una postura oficial ni del árbitro involucrado ni de las instituciones mencionadas. “Como padre siento una impotencia y bronca por lo que le dijo el árbitro a mi hijo porque yo veo el sacrificio que él hace y el esmero que le pone al deporte por querer estar a la altura de sus compañeros para lograr el triunfo del equipo todos los fines de semana, ahora está angustiado”, concluyó el posteo compartido por Nicolás García.

El padrino del pequeño se sumó al reclamo en las redes: “Más allá del juego, estamos hablando de un nene. Y no está bien que un adulto, y menos alguien que tiene que dar el ejemplo, se maneje así. Fabricio terminó el partido angustiado, llorando. Hoy está triste, con dudas, hasta pensando en dejar el fútbol… Algo que le encanta. Y eso es lo que más duele”.

La controversia reavivó la discusión sobre la importancia de cuidar la integridad emocional de los niños que practican deportes.

El posteo completo del papá de Fabricio García

Buenas, quiero comentarles una situación que le tocó vivir a mi hijo Fabricio García, de 11 años, en la cancha de fútbol El Olimpo con el árbitro Guido Córdoba, el cual se expresó de una manera discriminatoria con el nene diciéndole textualmente: “Dale, dale, gordo, corre”; “Dale, dale, dale, que ahí está la pelota”, siendo sarcástico. El niño, siendo más maduro que la autoridad en la cancha, le contestó: “Profe, lo que me dijo no me gustó, porque yo a usted no le falté el respeto como árbitro y persona”. Quedó con un gusto amargo e impotencia el resto del partido, hasta llegar a las lágrimas. Una vez terminado el partido, se acercó al costado de la cancha donde yo me encontraba, y me comentó lo sucedido en un mar de lágrimas.

Como padre, siento impotencia y bronca por lo que le dijo el árbitro a mi hijo, porque veo el sacrificio que él hace y el esmero que le pone al deporte por querer estar a la altura de sus compañeros para lograr el triunfo del equipo todos los fines de semana. Ahora está angustiado y me planteó dejar de hacer fútbol porque no sabe si aporta al equipo o no. Me partió el corazón lo que planteó, porque es lo que ama, pero por culpa de un desubicado discriminador, Fabri tiene que llegar a pensar de esa manera. Ojalá que todos fueran conscientes del daño que causan cuando pasan estas cosas, al igual que los gritos mal intencionados de los que están fuera de la cancha. Espero que la Liga Concordiense y el Club Social y Deportivo La Bianca Oficial puedan estar al tanto de este caso, que no es menor, porque hay un niño de por medio, con principios y, sobre todo, respetuoso con el prójimo.

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