Si uno se posa sobre el Patio Malvinas Argentinas de la Casa Rosada puede advertir que en uno de los ventanales hay pegadas tres estrellas y una pequeña camiseta de Lionel Messi. Es una de las tantas oficinas del Palacio de Gobierno que están adornadas por dentro y que seguramente están ilusionadas por lo que pueda llegar a acontecer en el partido de la Selección Argentina contra Inglaterra. No habrá voluntad laboral que valga: los televisores de todo el edificio van a estar sintonizando el encuentro.
Además del nerviosismo lógico antes del miércoles, a lo largo y ancho de la administración pública nacional circuló el mismo dilema: qué política se dispondrá para la jornada de mañana para poder ver el partido. Es decir, si los responsables de las distintas carteras -ministerios, secretarías, subsecretarías, direcciones y coordinaciones- darán aval a que los empleados públicos puedan retirarse del encuentro o tengan que verlo junto a sus respectivos equipos en la oficina.
A priori, no hay ninguna bajada de línea desde Presidencia ni desde ningún ministerio. Incluso, la postura oficial es que los partidos se verán en la oficina si correspondiera por turno. Pero no hay unanimidad.
“Olvidate. Es la principal pregunta que nos hacemos todos. Qué podemos hacer mañana”, reconocía una Coordinadora de un ministerio que espera de la decisión de su superior sobre qué decirle a sus empleados. En esa área marcan que la gran mayoría de la planta que asiste de manera presencial todos los días viene del Conurbano. “No quiero quemarla, pero en el eventual caso de que ganemos… ¿sabés lo que va a ser el Microcentro? A todos nos emociona el partido, pero muchos queremos llegar a casa a una hora razonable“, afirma esta funcionaria.

Un secretario que no quiso revelar su identidad reconoció a Infobae que habilitó a que sus empleados vayan más temprano a la oficina y que se liberen antes del partido. Justifica su decisión en que varios viven lejos y que “el tráfico y las estaciones de trenes van a ser un quilombo”. Aun así, ese funcionario se quedará en su oficina a ver el partido con su círculo más chico de subsecretarios.
“El tráfico y las estaciones de trenes van a ser un quilombo”. No es la misma posición que adoptaron en un importante ministerio: “Hasta ahora cada uno se juntó con su equipo a verlo. Y siempre fue así. No va a cambiar nada para mañana. Termina y seguiremos laburando. Mañana seguirá igual”.
Un funcionario de la Casa Rosada afirmó que no se va a quedar en la Casa de Gobierno y que tampoco espera que le bajen línea desde su sector. “A mí me van a tener que disculpar pero no me esperen para estar después de las 13. Tengo viaje y, además, no voy a tener que trabajar después”, dijo -enfático- al ser consultado por este medio. Algunos subordinados se quejan de que uno de los importantes mandos de la Casa de Gobierno el martes pasado se fue antes del partido y volvió una vez terminado.
Hay quienes hacen su justificación informal en que el martes pasado el presidente Javier Milei dio una entrevista posterior al partido contra Egipto y que tenía la garganta gastada de gritar. “¿Si lo pudo ver con tranquilidad en su casa por qué yo me tengo que quedar por una hora para después comerme dos horas más de viaje?”, esgrimió un empleado de planta permanente.
La proporción mayoritaria de la dotación estatal tiene turnos hasta las 15, 16, 17 y 18 horas. La gran parte de ellos finaliza entre las 16 y las 17. El partido de octavos de final contra la selección africana -que se jugó a las 13 horas- supuso menores dilemas para los superiores de área porque les resultaba más difícil liberar a sus equipos. En cambio, la presión que existe por parte de las bases es mayor. Incluso entre quienes rodean los círculos de confianza de los funcionarios más importantes.

“El partido anterior lo tuve que ver con una de las secretarías que era insoportable. No me gustaría repetirlo, sinceramente. Pero me limito a ver qué dice mi superior”, afirma una funcionaria en estricto off.
Una de las áreas ministeriales que van a estar bastante activas es la de Seguridad Nacional, a cargo de Alejandra Monteoliva. Se espera que en un escenario de victoria del combinado nacional se produzcan fuertes movilizaciones y no se descarta que pueda llegar a haber concentraciones en Plaza de Mayo. De manera preventiva, las fuerzas de seguridad federales tienen armado un protocolo para custodiar los edificios de su competencia.
Lo que sucede para el caso nacional no es una política muy distinta a lo que ocurre al nivel de las provincias: en ninguno de los casos se admitirá un asueto para el personal administrativo.
Hay casos particulares: en la provincia de Jujuy rige un esquema especial desde hace semanas por el período de vacaciones de invierno y de feria judicial, por lo que la administración pública tiene horario hasta las 14. La Rioja había dado permisos especiales en el anterior partido pero no dispondrá una medida similar para este caso. En el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires marcaron que no hay asueto, pero que los empleados se pueden retirar a las 14 horas, siempre y cuando se cumplan mínimo 4 horas laborales. Esto será solo por mañana.
En el Poder Judicial se prevé que el horario del partido no vaya a afectar demasiado el cronograma de los empleados de esa órbita porque la amplísima mayoría ya se habrá ido de sus oficinas para el momento del partido.
En el Congreso podría pasar algo similar, debido a que no está prevista ninguna sesión ni reunión de comisión: de hecho tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado había agenda prevista para el martes como para el jueves, pero no para mañana. “Se va a liberar a los que van a ver el partido. Pero se mantienen las tareas esenciales”, afirmaron desde la Cámara alta. Desde el otro sector del Palacio legislativo afirman que se habilitaron los televisores para ver el partido y que ”algunas oficinas van a repetir cábala y lo van a ver desde ahí, sobre todo los puestos operativos».
Las cámaras de comercio de prácticamente todo el país anunciaron este martes que modificarán su horario de atención por el partido entre Argentina e Inglaterra. El nuevo esquema prevé que abran sus puertas entre las 8 y las 15, aunque puede variar según la zona del país.



