El “efecto dominó” que aceleró la caída de Adorni, el nuevo triángulo político y las batallas que se vienen adentro del Gobierno

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La celebración de Karina Milei, luego de que se diera la media sanción a la ley (RS Fotos)

No llega al martes que viene”. Así fue la sentencia que emanó el jueves por la tarde desde un despacho de la Casa Rosada. Varias figuras de la mesa política sabían que el partido ya estaba sentenciado y era cuestión de que Javier Milei volviera de España el sábado por la mañana para terminar de ejecutar la salida de Manuel Adorni.

Quien terminó por decantarse en tomar una decisión fue Karina Milei. Se trató de una decisión que evaluaba hace tiempo pero que le costó tomar. Hay varios componentes que lo explican. Por un lado, fue quien le trasladó al Presidente la confianza que debía tener en Adorni y lo acuñó como su voz ante la sociedad. Por el otro, fue la cara visible de una decisión de poder de la hermana presidencial: la de cortar con el equilibrio en la interna que significaba Guillermo Francos y ascender formalmente en el esquema organizacional del Gobierno.

Es por ese motivo que Karina hizo publicar un tuit en apoyo a Adorni al darse a conocer la carta. Fue la única funcionaria en hacerlo. El Presidente solo la retuiteó. El rechazo de las redes no se hizo esperar.

Los que conocen a Karina afirman que tenía un cierto temor de que el cambio de Adorni fuera percibido como una derrota. “A mí me repulsa la idea de pensar que esto signifique que Javier pueda tener algunas consideraciones más con Santiago”, afirma una de sus cinco personas políticas de máxima confianza. Era solamente una cuestión de percepción, porque nadie duda de que “El Jefe” vaya a perder poder. Pero en su entorno se empeñaban en aclarar que el reemplazo del ministro coordinador iba a ser alguien “100% Karina”. Se impuso la lógica de que el que saca pone.

Dentro de todas las versiones que circularon existe una certeza: Karina le ofreció a Diego Santilli ser jefe de Gabinete el jueves pasado. Todo esto sucedió sin que se enterara Adorni. Esa charla -dramática y solemne, cuentan en la Casa Rosada- se produjo al día siguiente, en donde el ministro coordinador supo que le había llegado su famoso “fin”, aunque, en rigor, hace tiempo ya pensaba en presentar su renuncia.

El Presidente recibió el mensaje de que había consenso en todas las alas del Gobierno mientras estaba en España, tanto su hermana como el asesor presidencial, Santiago Caputo, hablaron con él por esos días. Esta vez no se enojó ante la posibilidad. Quienes lo conocen remarcan la poca capacidad que tiene para pedirle la renuncia a los funcionarios o dirigentes que están bajo su órbita. Pasó en los casos de Guillermo Francos y de José Luis Espert. Ambos hablaron cuando la decisión ya estaba tomada y dio el visto bueno al nombramiento de Diego Santilli. Si bien Milei ya venía evaluando la posibilidad de reemplazar a Adorni por “El Colo”, el ultimatum no lo produjo él.

Karina Milei y Diego Santilli

“El Colo” estuvo hermético durante el viernes en el que comenzó a sonar su nombre. Hubo un fuerte enojo entre personas de su entorno que consideraron “que se lo quiso quemar”. “Se pasaron de ansiosos los que empezaron a hacerlo difundir e hicieron correr el riesgo de que se caiga todo porque a Javier no le gusta que los medios le impongan nombres”, afirmó. Es ese un motivo por el cual el anuncio de Santilli se hará a lo largo de esta jornada, como para simular de que el Presidente lo sigue evaluando.

Karina tomó la decisión luego de evaluar que la situación política alrededor de la figura de su ministro coordinador estaba empastando la misma gestión, el vínculo con los legisladores y gobernadores aliados y la plataforma de reformas. Lo peor podía llegar a ser que esta situación de parálisis llegara a los mercados, algo que había pasado hasta ahora. “El Riesgo País no bajaba de los 400 puntos. Por algo era. Ahora creo que se nos viene un buen panorama en el Congreso y en la economía”, afirmaba un integrante de la mesa política.

Hubo una reunión decisiva para este desenlace. Fue el jueves en un encuentro de bloque presidido por Patricia Bullrich en el que tuvo un leve contrapunto con el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, quien ahora suena como futuro vicejefe de Gabinete de la nueva conducción de la Jefatura que tendrá Diego Santilli. “Los senadores y yo somos la voz de Milei en el Senado. No vamos a apoyar la sesión”, respondió Bullrich ante la recomendación de Devitt de insistir con el sostén de Adorni bajo el pretexto de que era lo que quería el Presidente.

Una vez levantada la sesión de esa jornada, Bullrich llamó a Karina para decirle que la situación era insostenible. “La situación es insostenible. Es cuestión de que caiga un apoyo para que caigan todos. Es un efecto dominó”, le advirtió. La fecha límite que le dio fue el 1 de julio, cuando se iba a desarrollar la reunión de Comisión de Asuntos Constitucionales, para la cual iban a estar los votos para votar una interpelación. Bullrich le explicó que no había escapatoria.

Karina terminó decantándose pese a que en su entorno creen que “la política aguantaba”. “Patricia los liberó. En Diputados no se mosquearon los gobernadores ni los bloques como la UCR”, afirmó una fuente inobjetable del oficialismo, que cree que seguía habiendo margen para negociar un freno en las embestidas de la oposición. De hecho, Martín Menem consiguió que no hubiera quórum este martes para que se tratara el pedido de interpelación a Adorni en sesión especial. Esto le costó caro a los aliados como el PRO: la carta de renuncia de Esteban Bullrich expuso a la cúpula del partido por actitudes contradictorias. Mauricio Macri debió salir el viernes a decir que iban a votar la interpelación, pero ya era muy tarde: en ese momento Adorni ya estaba prácticamente afuera de la gestión.

Ignacio Devitt, Martín Menem, Patricia Bullrich y Diego Santilli

En el bullrichismo no opinan lo mismo. “Hay una diferencia abismal de cómo se tienen que pedir las cosas en cada cámara. El Senado es más sofisticado. No podes presionar o persuadir con ciertos métodos a los gobernadores como lo hacen en Diputados”, opina una fuente calificada de ese sector.

En este punto es que se da una cuestión contradictoria. La senadora libertaria fue la primera que explicitó su malestar por la situación de Adorni en la esfera pública. Y es la que más será recordada por su diatriba contra el funcionario a lo largo de todo este episodio. Pero, al mismo tiempo, en el Gobierno pretenden acotarle su margen de maniobra como conductora del espacio. “Creo que no saben que no se puede domesticar a Patricia y que una lucha contra ella la beneficia”, opinan desde un sector ajeno a ese conflicto.

El entredicho con Devitt y el desmarque durante la situación Adorni llevó al círculo karinista a decidir que quieren quitarle el monopolio del manejo del bloque libertario en el Senado y en la estrategia política que allí se teje. Las reuniones de Adorni, Karina y Devitt con senadores el martes en la Casa Rosada fueron una primera demostración de aquello. Luego de eso se armó un grupo de WhatsApp paralelo.

Esto es visto con preocupación por parte de quienes se reconocen seguidores de Javier Milei pero no quieren responder a la hermana presidencial y su círculo. “Todas las decisiones se van a poner en el tamiz de la interna cuando hay muchos que no son ni de un lado ni del otro. Lo que terminan generando es desgaste porque el costo de las convicciones que tenés que dejar para supuestamente pertenecer y no ser considerado un traidor es altísimo”, afirma una figura del santiaguismo, que por ese motivo destaca alguna de las actitudes de Bullrich.

La forma de retratar el conflicto en este Gobierno es algo indeterminado. La interna tiene otras variantes más que la de karinismo-santiaguismo. La más representativa de la actualidad vendría a ser “karinismo contra quienes no reconocen ciertos modos de liderazgo de ese entorno”.

Javier Milei, Karina Milei y Santiago Caputo

Y es que la disputa entre las dos principales facciones del Gobierno no fue dejada de lado incluso al momento de la renuncia de Adorni. En el caputismo hubo quienes miraron azorados la decisión de Karina Milei de mostrarse como la única figura del Gobierno en tirar elogios a Adorni, tratándolo de “persona íntegra, valiosa y muy querida por todos nosotros”. Ni siquiera sus subordinados lo despidieron con semejantes palabras. El ratio entre comentarios negativos y likes de la publicación marca la magnitud de la imagen negativa que ya tenía el jefe de Gabinete incluso para los propios. Creen que eso la colocó como “la principal perdedora” del asunto. Del otro lado, Bullrich salía con un mensaje en pos de la “confianza y la ética” que fue retuiteado por Milei. “No esperó ni a que se enfríe el cuerpo”, asestaban.

Con estos cambios en el Gobierno ya se habla de un nuevo triángulo político-operativo configurado por Diego Santilli, Ignacio Devitt y Lule Menem; Karina pretende que este último pase a tener un diálogo aún más preponderante con los senadores y con los gobernadores, algo que ya tienen en la Cámara baja por el liderazgo de Martín Menem. El principal objetivo que tendrían de cara a los próximos meses es aprobar la reforma electoral en el Congreso y, particularmente, la eliminación o suspensión de las PASO. Esto está estrechamente relacionado con la posibilidad de expandir el entramado del partido nacional que administra esta tribu libertaria.

Es por ese cúmulo de asuntos que a Adorni tampoco lo lamentaron desde esas oficinas. “Manuel se termina yendo solo por sus propios errores. Contradijo cosas que había dicho antes cuando no tuvo que haber abierto la boca”, indica uno de los referentes de ese núcleo, que también apunta a quienes lo asesoraron en términos comunicacionales durante ese período. Entre ellos hay quienes no perdonan que el jefe de Gabinete “haya jugado a dos puntas de la interna”.

Karina Milei y Fabián Fernández

La incógnita es cómo se reconfigurará todo hacia adelante. Es muy probable que la correlación de fuerzas que había hasta esta semana se mantenga igual. Al menos por ahora.

Quienes no forman parte del entorno de la hermana presidencial creen que habrá pedidos de fidelidad. Y es que quedó muy impregnado cómo se amoldó Santilli en el Ministerio del Interior a raíz de su perfil bajo y su acatamiento casi absoluto de las directrices de Karina. Será curioso ver cómo se administra el nuevo esquema de la Secretaría de Comunicación y Prensa, que está liderado por Fabián Fernández, que venía de la comunicación de YPF que comanda en última instancia la esfera de Santiago Caputo; pero que fue convocado por recomendación de Adorni y avalado por Karina Milei.

No son pocos los que creen que la hermana presidencial evalúa llevar esa secretaría hacia la Secretaría General de la Presidencia como señal de autoridad sobre esa área. Su antecesor en esa responsabilidad, Javier Lanari, no tenía mecanismos de poder como para poder generar influencia en el diálogo con responsables de medios. La idea de la nueva conducción es que eso cambie: tanto por la experiencia de Fernández como con el otorgamiento de ciertos recursos. Por el momento, en todas las huestes del Gobierno están contentos por la unificación de criterios que se produjo en la comunicación libertaria.

Esta última semana, Adorni ni siquiera fue aludido internamente para validar las publicaciones que se lanzaron a raíz de la crisis en Venezuela. Mantuvo una reunión con Luis Caputo el pasado lunes y luego estuvo con terceras y cuartas líneas. Ya no tenía margen de llamar a las reuniones de Gabinete o la mesa política. “Había perdido autoridad frente a los ministros y en la mesa política solamente hacía de Ivan de Pineda, era el conductor de Pasapalabra”, afirma una de las personas que va a ambos encuentros.

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