
El Gobierno declaró este martes secreto militar sobre la exportación de material vinculado al sistema de armas adquirido por la Fuerza Aérea Argentina (FAA), y de esta manera, amplió el alcance de los elementos clasificados a los que solo puede acceder el personal autorizado.
La restricción incluye partes integrantes de las aeronaves, motores, repuestos, armamento real y de entrenamiento, asociados al sistema incorporado, bajo el argumento de que se trata de material sensible que requiere resguardo de su información. La exportación que se haga se llevará a cabo con el propósito de realizar tareas de mantenimiento y actualización, entre otras actividades, según indicaron.
El decreto 735/2026, publicado durante esta madrugada en Boletín Oficial, se sumó a la lista de normativas que regulan la categoría de secreto militar en el país extendiendo una cadena de restricciones que se inició en 2024 con la adquisición del propio sistema de armas.

Mediante etapas sucesivas, se amplió a la construcción de obras de infraestructura, la importación de material relacionado y la adquisición de equipos y capacidades complementarias.
En abril de 2024, el Poder Ejecutivo dio a conocer el decreto 370/2024 donde declaró secreto militar la operación contractual de la adquisición original. En septiembre del mismo año el texto oficial 807/2024 extendió esa clasificación a la contratación de obras de infraestructura y a la importación del material relacionado, vinculados a la llegada de los F-16 a la Argentina.

La medida ejecutada por el entonces ministro de Defensa Luis Petri alcanzó las instalaciones de la VI Brigada Aérea Tandil y el Área Material Río Cuarto, en Córdoba.
Antes de que finalizara el año, el Decreto 1073/2024 actuó sobre los contratos adicionales para la incorporación de equipos y capacidades complementarias al sistema.
En aquel momento, se ejecutó para las operaciones contractuales vinculadas a la adquisición de los 24 aviones caza F-16 comprados a Dinamarca, e incorporó bajo esa clasificación los contratos adicionales suscritos con Estados Unidos mediante el programa Foreign Military Sales y con la Armada estadounidense.

La compra incluyó cuatro simuladores de vuelo, ocho motores y repuestos garantizados por cinco años. El acuerdo contempló también la capacitación de pilotos y mecánicos, y fue posible tras gestiones extraoficiales de Washington ante el Reino Unido.
Entre los argumentos detallados en Boletín Oficial, destacaron que “habiendo dado inicio el día 30 de marzo de 2026 a las actividades de vuelo en el Área Material Río IV del sistema de armas incorporado, resulta necesario dictar las medidas para oportunamente llevar a cabo la exportación del material, con el objeto de efectuar tareas de mantenimiento y actualización”.

El Ejecutivo consideró necesario establecer regulaciones específicas con el debido resguardo por tratarse de “material sensible, tales como partes integrantes de las aeronaves, motores, repuestos, armamento real y de entrenamiento”.
La implementación práctica de la medida queda a cargo de la Secretaría de Estrategia y Asuntos Militares del Ministerio de Defensa, que deberá instrumentar los actos conducentes para efectivizar la exportación con arreglo a la clasificación de secreto. El Ejecutivo la autorizó expresamente a desarrollar todas las acciones necesarias para ese fin.
La decisión lleva la firma del presidente Javier Milei y el teniente general Carlos Alberto Presti, titular del Ministerio de Defensa, y dejó asentado en su primer párrafo: “Declárase Secreto Militar, en los términos del Decreto N° 9390/63, a la exportación del material relacionado con el sistema de armas, cuya adquisición tramitara bajo el Expediente N° EX-2024-05198131-APN-DGPPYP#FAA y los contratos adicionales para la incorporación de Equipos y Capacidades Complementarias».



