
“El poder político es de Karina”, sintetizó un funcionario a Infobae para resumir el impacto que generaron los cambios en el Gabinete tras la salida de Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito, y el posterior nombramiento de Diego Santilli. Es que el enroque volvió a reordenar las piezas internas de un Gobierno que, una vez más, se vio obligado a reacomodarse, lo que dio pie a nuevos focos de tensión interna.
La salida del ex vocero lastimó a los Milei, y afectó en menor medida al asesor presidencial, Santiago Caputo, pero no hubo tiempo para lamentarse. Con el respaldo del presidente Javier Milei, la funcionaria logró reubicar a una de sus principales apuestas en un lugar que considera estratégico y forzó una reconfiguración del esquema de poder.
En su afán por neutralizar a su opositor natural y reducir las expresiones de poder paralelas, Karina Milei trabaja además para tomar mayor protagonismo en la tarea legislativa, lo que abrió una puja de lealtades en el Congreso de la Nación.
Tras la salida de Adorni, “El Colo”, que deberá equilibrar sus deseos por competir por la provincia de Buenos Aires en 2027 con el desarrollo de una gestión sólida, se consolida como uno de los principales activos que esperanzan al oficialismo. No es casual que el ex legislador integre el nuevo equipo con el que el oficialismo aspira a conquistar las principales reformas para hacer del 2026 “el año más reformista de la historia”.

El desembarco de Santilli, que parecía haber conformado a las dos tribus en pugna, no hizo más que profundizar los debates. Mientras unos juran que el ex PRO trabaja bien con el asesor, los otros califican de “falopa” la versión del consenso en la designación. Lo cierto es que su nombramiento redujo la cantidad de interlocutores dentro de la estructura política de la libertaria, lo que, según argumentan, “simplifica” la ecuación, pero a priori por razones de necesidad (electoral, política, de supervivencia) se ubica debajo del ala de la funcionaria.
Desde el entorno del ex ministro del Interior buscan dejar las cosas claras: hablan del diálogo existente con el asesor presidencial, al tiempo que destacan el vínculo de confianza con la secretaria general de la Presidencia. “Diego es de confianza de Karina. Construyó ese vínculo con ella y con el Presidente. Con Santiago Caputo mantiene el diálogo que corresponde, pero ocupa otro lugar”, resumieron.
Los nuevos movimientos en el Gabinete, el abrupto cambio de estilo y el hecho de haber tenido cuatro ministros coordinadores en apenas dos años y medio de gestión dieron origen, entre algunos actores, a la percepción de que no existe una dirección clara y crecen las sospechas de que hay un grado de improvisación. “Nadie conduce ni toma decisiones inteligentes. Todas son improvisadas. Incluso a veces no está claro quién las toma”, se expidieron desde el oficialismo.
“Lo único que importa es la disputa de poder. No qué se hace con ese poder», arremetió una importante voz con acceso al despacho presidencial.
Los dardos sobrevuelan el alcance de la funcionaria y tallan directamente en los primos Eduardo “Lule” y Martín Menem, quienes en el último tiempo cobraron fuerte protagonismo, en particular a raíz del corrimiento de Adorni, e integran el selecto grupo que acompaña a la titular de La Libertad Avanza. “En 2023, Caputo era mucho más cercano a Karina que los Menem”, planteó un libertario histórico, que dio a entender que los primos fomentaron la rivalidad entre los vértices del Triángulo de Hierro.

Las críticas, como todo, encuentran resistencia en el eje a cargo de la gestión. “Hay orden y criterio. Es lógico que quienes no participan de las decisiones cuestionen todo”, arremetieron.
Pasado el reacomodamiento, la mesa política planea retomar sus reuniones para contener las presiones, ordenar la agenda y recuperar la iniciativa hasta entonces empantanada por el caso Adorni. Desde el entorno del flamante funcionario aún no tienen fecha, pero al menos dos integrantes del reducido círculo hablan de un nuevo encuentro la semana próxima para dinamizar el trabajo en torno a las prioridades legislativas fijadas: reforma electoral, régimen de Zona Fría y la modificación de la Ley de Inocencia Fiscal.
Consciente de su alcance, Karina Milei amplió su red e intensifica los esfuerzos por consolidar las lealtades entre los legisladores violetas. A su equipo sumó a Santilli, pero también a Ignacio Devitt, Fabián Fernández, Ariel Ferrentino, y a los jefes de bloque de La Libertad Avanza: Gabriel Boronoroni (Diputados) y Patricia Bullrich (Senadores), a quienes presentó durante la reunión con legisladores en Casa Rosada.
En ese marco, el funcionamiento del bloque en el Senado encendió algunas alarmas. Luego de acumular malestar por el desempeño de Bullrich, en Balcarce 50 intervinieron de manera silenciosa las negociaciones que impulsa.

“Patricia está alineada, pero le gusta darle vida a los aliados, más de la que tienen incluso”, se expidieron ante este medio. “Para una sesión hay que ver en qué andan los aliados, pero también la propia Bullrich”, ironizó un funcionario ante Infobae. “Nunca está de más ver que Patricia no haga la suya”, planteó un diputado violeta.
Es que el oficialismo aspira a replicar el alineamiento que profesa Martín Menem en Diputados, pero en la Cámara Alta, y en la tarea están abocados Santilli, que en las últimas horas visitó los despachos de la legisladora para apuntalar las negociaciones por la reforma electoral y las modificaciones al régimen de Zonas Frías, y Devitt, quien pese a asumir el compromiso de la Vicejefatura de Gabinete mantendrá su rol de enlace parlamentario.
Más de uno observa que el karinismo apuesta por controlar el alcance específico de la senadora, aunque descuenta que la ex candidata de Juntos por el Cambio “es más habilidosa”. No obstante, en el entorno de Bullrich descartan una potencial intervención del Ejecutivo y justifican la creación de un nuevo grupo de WhatsApp paralelo: “Tiene dos, el del día a día y el que incluye al Ejecutivo. Natural”, explicaron.
Asimismo, defienden la tarea diaria para la concreción de leyes, y aseguran que tiene “una disposición bien ordenada y conducida” tanto con los legisladores propios como con los aliados. “En Casa Rosada les cuesta entender lo que es la construcción con la oposición», se expidió un dirigente bullrichista.
En Balcarce 50 saben que la salida de Adorni marcó el inicio de una nueva etapa. El desafío ya pasa por recuperar la iniciativa, sino consolidar un esquema de poder que permita sostener la agenda legislativa y proyecte a La Libertad Avanza hacia 2027. En ese camino, cambian los nombres, se reacomodan las piezas y mutan los equilibrios internos, pero una conclusión permanece inalterable: ninguna decisión política de peso se toma sin el aval de Karina Milei.



