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El PJ arma escenarios con y sin PASO para 2027 y prioriza mantenerse unido: el factor Kicillof en la interna

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El peronismo empezó a evaluar opciones para resolver sus diferencias en el caso de que el Gobierno elimine las PASO

En el peronismo nadie tiene absoluta certeza de que lo que sucederá con las PASO. Algunos creen que el Gobierno no tiene el número para eliminarlas, pero desconfían de que logren juntar las manos necesarias para suspenderlas. Otros advierten que las tensiones con los gobernadores que tienen puentes con la Casa Rosada obturan, hasta el momento, la posibilidad de que logren su cometido de sacar del camino las elecciones primarias. La mayoría mira el escenario con incertidumbre y desconfianza.

Si hasta el momento el oficialismo no pudo eliminar las PASO es porque el consenso no está sólido. Hay diálogos cruzados, promesas abiertas, presiones latentes y negociaciones que exceden los temas estrictamente laboral. El Gobierno negocia por distintos caminos porque sabe que el tiempo empieza a agotarse y si hay una reforma de las reglas del juego, tienen que ser este año. En ese contexto, el peronismo empezó a pensar en la segunda jugada.

En el comienzo de la semana el gobernador de Jujuy, Carlos Saadir, que es un aliado permanente del gobierno libertario, fue muy explícito en la maniobra política trazada por el oficialismo y evaluada por los mandatarios cercanos al Presidente. “Hay una razón que puede ser política, que tiene que ver con la situación en la que está hoy el gobierno y la situación en la que está hoy la oposición. Desde mi punto de vista, (la PASO) le daría más herramientas a la oposición para reagruparse, reordenarse y poder volverse más competitiva”, dijo el jujeño, de origen radical, en una entrevista con A24.

El objetivo político de fondo es dejar a la oposición, en lo particular al peronismo, sin la posibilidad de utilizar una herramienta que le permita ordenar sus diferencias y reagruparse en un frente común para enfrentar a Milei. En esa línea de trabajo, no importa tanto reducir los costos, como ponerle trabas a la oposición para que no pueda reorganizarse a través de los votos. Una jugada política que tiene validez y que el Gobierno intenta ver cómo la ejecuta.

Ricardo Quintela y Maximo Kirchner mejoraron mucho su relación en el último año. Ambos trabajan en la articulación de un esquema de unidad

Conscientes de que el oficialismo puede alcanzar el número para, al menos, suspenderla las PASO, que en términos prácticos es lo mismo que eliminarlas, en el peronismo empezaron a analizar y debatir, con mayor seriedad, caminos alternativos para poder mantener la unidad del espacio político y, al mismo tiempo, zanjar las diferencias que existen entre las distintas vertientes.

Ese fue uno de los temas centrales que se habló en la reunión que el miércoles pasado tuvo lugar en el búnker que Máximo Kirchner tiene en San Telmo, adonde llegaron los senadores y ex gobernadores Jorge “Coqui” Capitanich y Sergio Uñac; y el gobernador de La Rioja, Ricardo “Gitano” Quintela. Entre los cuatro empezaron a evaluar la viabilidad de una posible interna partidaria y coincidieron en la necesidad de discutir un programa de gobierno conjunto.

La realidad es que no saben qué sucederá con las PASO, pero quieren estar prevenidos ante una eventual caída y tener una carta a mano para salir a jugar con rapidez en un escenario desfavorable. El encuentro sirvió para acercar posiciones y trabajar en una mirada unificada sobre la situación. En esta instancia no importan las candidaturas, sino el proceso para seleccionarlas.

Después del acto que encabezó el último sábado en Avellaneda, Axel Kicillof dejó una certeza en el mundo peronista: él va a ser precandidato a presidente y está dispuesto a competir en unas PASO o en una interna. Lanzado y decidido a apretar el acelerador en lo que resta del año para avanzar en la construcción de su esquema político, el Gobernador obliga al resto de sus oponentes internos a edificar un método que trascienda a los números de las encuestas.

Axel Kicillof es el mejor posicionado en las encuestas y el que tiene mayor estructura política a esta altura del calendario

Si fueran solo los números fríos los que marcaran la decisión, hoy Kicillof correría con ventaja. Porque la única persona que tiene mediciones similares a las de él, es Cristina Kirchner, que al estar condenada y detenida, no tiene posibilidades reales de competir por la presidencia de la Nación. Entonces, en ese contexto, el resto de los actores son los que deben llevar adelante, con mayor ímpetu, la consolidación de una opción viable para resolver las diferencias.

Hay algunos dirigentes importantes dentro del peronismo que consideran que la opción del gobernador bonaerense no es viable para un triunfo en las urnas. Creen que, ante un eventual balotaje, Kicillof está destinado a perder en el mano a mano con Milei. Pero, al mismo tiempo, advierten que su posicionamiento y sus números le dan espalda para pelear por una candidatura que represente a todo el espacio. Es una encerrona para sus detractores dentro de la interna pero, sobre todo, es una realidad inevitable que obliga a la dirigencia a encontrar soluciones viables para sostener el equilibrio del conjunto.

Con ese escenario claro por delante, quienes no ven a Kicillof como el mejor candidato, saben que la única forma de despojarlo de ese lugar es ganarle con votos en una elección. Ya sea una PASO o una interna partidaria. Por eso en la mesa más chica del justicialismo asumen que lo conveniente para mantener la unidad es tener validados distintos mecanismos para resolver la interna, sea de la forma que sea.

Sergio Uñac quiere ser candidato a presidente y que haya una interna partidaria para dirimir los liderazgos

Sergio Uñac, que está caminando el país con la premisa de ser candidato a presidente, hace varios meses propuso realizar una interna partidaria abierta, dividida en cuatro regiones y en cuatro días. Una elección por día y por región de los candidatos nacionales del peronismo. Es decir, a modo de ejemplo, que en noviembre se vote en el Noreste (NEA), en diciembre en Noroeste (NOA), en febrero en la región centro y marzo en la Patagonia.

Esa opción estuvo en la conversación de la semana pasada. Los problemas que aparecen son los esperables. La logística, la organización, los límites y las estrategias para que el oficialismo no se meta en una discusión ajena. El diálogo está abierto y el tema permanece latente. El clima electoral atraviesa este tiempo revolucionado del peronismo.

Será una PASO o una interna. Parece no haber otros caminos posibles que puedan tener el aval de los distintos sectores. El objetivo de fondo es trabajar por la unidad sumando cada uno por su lado y priorizando encontrar el punto intermedio para que las diferencias no hagan volar todo por los aires y el PJ termine entrampado en su inagotable interna de poder.

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