Enfrascado en sus internas y el caso Adorni, el Gobierno ignoró el aniversario de la condena a Cristina Kirchner

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El presidente Javier Milei junto a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, junto a Manuel Adorni y Pilar Ramírez

La confrontación con el kirchnerismo, otrora pilar central de la estrategia comunicacional de La Libertad Avanza, parece haber quedado en el pasado. Ayer, cuando se cumplió un año del fallo que condenó a Cristina Kirchner por la causa Vialidad y los sectores duros del peronismo salieron a militar con fuerza su “inocencia” y a disparar contra Javier Milei por su detención, el aparato libertario directamente ignoró el tema.

El Gobierno, más enfocado en el caso de Manuel Adorni y las internas -sean entre Karina Milei y Patricia Bullrich o entre los Menem y Santiago Caputo- apenas contestó a la masiva movida en las redes, donde solían darle relevancia central a la rivalidad con el kirchnerismo. “Hoy era el Adornigate para nosotros”, suspiró un importante asesor, en tono de mea culpa. Aunque en la Casa Rosada, a la vez, algunos aseguraron que no estaban siquiera enterados de la fecha. Esto a pesar de que la oposición K alertó sobre las distintas actividades desde la semana pasada. “Es muy del PRO la obsesión con Cristina”, dijo un libertario de Las Fuerzas del Cielo. “Es muy Mabel ese tema”, relativizó otro, en referencia al nombre que utiliza el mundillo político para unificar, en una sola palabra, al votante tipo del PRO.

Sin embargo, ese arquetipo, que cuenta a la lucha contra la corrupción y la transparencia entre sus principales preocupaciones, es considerado clave para los libertarios. De hecho, en las últimas semanas Karina Milei debió tragarse varios sapos con los desmanes de diferenciación de Patricia Bullrich en pos de cuidar el “voto Mabel”, ese que les permitió ganar las elecciones de 2023. “Sin Patricia no hay 2027″, admitía ayer un importante estratega libertario.

Cristina Kirchner en San José 1111

De todas formas, en el oficialismo daban argumentos sobre la omisión. Mientras unos aseguraban que no estaban al tanto de la movida opositora, otros aseguraban que habían ninguneado el tema adrede. “Para nosotros, hay que jubilarla”, agregaron desde el lado de Karina Milei, convencidos de que al oficialismo ya no le sirve, en términos de opinión pública, apelar a la diferenciación política de CFK.

En la misma línea, desde bloque de LLA en el Congreso deslizaron que polemizar con el kirchnerismo no sirve a los fines de reunir consensos. Ese es un costo legislativo que se ven obligados a pagar en el año electoral, apuntaron desde el menemismo. Ahora, creen, es preferible evitarlo.

Ayer, con la consigna Cristina Libre, el kirchnerismo convocó a una concentración de militantes frente al domicilio de la ex mandataria, en San José 1111, donde cumple arresto domiciliario. Hubo un “banderazo” y varias manifestaciones, además de una fuerte campaña en las redes sociales.

La mesa política del Gobierno, sin reacción ante el aniversario de la condena a CFK

Mientras, el discurso oficial del Gobierno se centró en el acuerdo con las universidades, que destacó el ministerio de Capital Humano. Y, a nivel económico, en la mejora de la calificación de deuda S&P. Pero puertas adentro, los libertarios estaban preocupados con el caso de Manuel Adorni y las consecuencias de la inminente presentación de su Declaración Jurada ante la Oficina Anticorrupción. Sobre la posibilidad de que el jefe de Gabinete no continuara en su cargo, y sus eventuales reemplazantes. Y sobre la celebración de la mesa política, prevista para hoy a las 13.30, que será liderada por el jefe de Gabinete junto a Karina Milei, en una nueva señal de respaldo pleno.

Un libertario, por lo bajo, fue duro sobre el cambio comunicacional de su propia fuerza, y deslizó que los enfrentamientos intestinos del Gobierno impidieron unificar un solo mensaje. “Está todo roto, no hay un eje discursivo”, sostuvo, en referencia a las peleas entre Karina Milei y Santiago Caputo y al hecho de que Manuel Adorni, ministro coordinador, se encuentra apuntado y complicado por las acusaciones en su contra por supuesto enriquecimiento ilícito. Con todo, prometió una mejora el año que viene, cuando estén más cerca las elecciones presidenciales y el oficialismo, dicen, se vea obligado a unirse nuevamente para enfrentar al kirchnerismo en las urnas.

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