
Manuel, te lo digo sin rodeos.
Hoy dejaste de sumar y empezaste a restar. En política, ese punto es terminal. Cada aparición suma ruido. Cada palabra abre un frente. Y el que paga el costo es el Presidente, Javier Milei.
No es ideología. Es gestión.
Cuando el vocero se vuelve noticia, algo se rompió. Y cuando eso pasa, el problema deja de ser personal: el impacto es directo al corazón del Gobierno.
La lealtad no es declamar. Es ser eficaz. Y hoy, esa eficacia está en duda.
Por eso, si de verdad querés ayudar, hacé lo que pocos hacen en la función pública: correrte a tiempo.
Irte no es perder.
Quedarte, hoy, es insistir en el error.
Irte, ahora, es corregirlo.
El Presidente necesita aire.
No ruido.
No es pedirte la renuncia
Es ayudarte a pensar



