Preocupación de legisladores y académicos por la presión china para impedir la presentación de un libro en una universidad argentina

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La bandera de China sobre la fachada de la Universidad de Belgrano - VisualesIA ScribNews

Diputados de Argentina y Uruguay, junto a académicos y las organizaciones que estuvieron a cargo del evento, manifestaron su preocupación por la cancelación de la presentación del libro «China: la seducción comunicacional para normalizar a un régimen», de Roberto Iglesias, tras la presión que ejerció la embajada de China en Buenos Aires sobre la Universidad de Belgrano para impedir la actividad, según reportaron el autor del libro y el Center for the Study of Contemporary Open Societies (CESCOS).

De acuerdo consignó ayer Infobae, tres funcionarios diplomáticos del gigante asiático se presentaron físicamente en la sede universitaria de la calle Zabala, en Buenos Aires, para exigir la cancelación de la jornada académica prevista para el pasado 29 de abril. Las autoridades de la casa de estudios accedieron y el evento, que esperaba reunir a alrededor de 150 estudiantes de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, finalmente no se realizó.

La jornada había sido organizada por la Fundación Friedrich Naumann, fundación alemana; el mencionado centro académico uruguayo CESCOS; el International Republican Institute (IRI), think tank estadounidense; y la Oficina Cultural y Comercial de Taiwán en Buenos Aires.

CESCOS confirmó la maniobra en sus redes sociales. “La embajada de China en Argentina presionó y logró cancelar la presentación del libro. Las dictaduras reprimen. Los demócratas celebramos la libertad de expresión de las sociedades abiertas“, indicaron sus autoridades en X. La entidad anticipó en las últimas horas que pronto se anunciará una nueva fecha y lugar para el evento.

La portada del libro

Repudio político y académico

Pablo Viana, diputado nacional de Uruguay, calificó la maniobra como un “atropello directo a la libertad académica”. “La Embajada China en Buenos Aires mandó sus matones a la Universidad de Belgrano para cancelar una actividad académica», escribió en sus redes, donde también interpeló a la Cancillería argentina: «Esperamos que actúe y ponga en su lugar a estos bandoleros sinvergüenzas que quieren traer aquí la dictadura comunista que aplican a sus habitantes en la China continental».

El legislador uruguayo también reclamó que las autoridades universitarias que cedieron ante la presión rindan cuentas, y advirtió que “ni todo el oro del mundo vale sacrificar la libertad en el altar de un sanguinario totalitarismo”.

En tanto, y ante la consulta de Infobae, la diputada nacional Mónica Frade, de la Coalición Cívica, apuntó directamente contra la pasividad del Estado argentino ante este tipo de avances. “Las injerencias del régimen chino exhiben la falta de apego a la defensa de nuestra soberanía. Que esto avance sobre la propia autonomía de las universidades resulta ilustrativo de la capitulación de nuestras bases fundantes”, afirmó. La legisladora, además, reveló que la presión del régimen también alcanzó al ámbito legislativo: “A los legisladores también pretendieron condicionarnos, por la presidencia de la HCDN. Algunos tenemos en claro que no aceptamos limitaciones de ninguna índole y así lo hicimos saber”.

Y agregó: «Reivindico nuestra libertad para que se debatan todo tipo de ideas. Los mercaderes de la ‘libertad’ deberían ser claros en esto».

En la misma línea, Luciano Bugallo, diputado provincial de la Coalición Cívica, fue categórico: “Es una vergüenza y muy peligroso que en Argentina permitamos que países extranjeros, peor aún, dictaduras totalitarias, no permitan la libertad de expresión, de participación y pretendan, bajo extorsión y prácticas poco democráticas, la cancelación de eventos culturales en ámbitos académicos, por disentir éstos con su relato oficial», indicó a este medio.

A su vez, el legislador porteño Sergio Siciliano (Vamos por Más), magíster en educación y referente del área en la Fundación Pensar, rechazó la censura con énfasis en el rol que deben cumplir las instituciones académicas: “Las universidades deben ser espacios de debate profundo de los temas”, planteó a Infobae. “En ningún caso la censura de quien piensa distinto o tiene ideas diferentes es el camino, siempre que las mismas se presenten con respeto y en un contexto académico”, agregó. Y completó: “Hubiese sido muy interesante para los alumnos poder generar un espacio de estudio con los argumentos del Gobierno Chino, que seguro los tiene y muy sólidos y respetables también”.

Constanza Mazzina, politóloga, investigadora y directora de la carrera de Ciencia Política en la Universidad del CEMA, autora de trabajos sobre la estrategia de captura de elites por parte de Beijing, no se mostró sorprendida y explicó a Infobae: “Desde el punto de vista estrictamente académico, es la famosa injerencia en asuntos que no corresponden: que una embajada se meta con asuntos académicos. Pero sabemos que el hard power chino funciona así. ¿Está mal? Sí. ¿Me sorprende? No».

Mazzina enmarcó el episodio en un patrón más amplio: «Puede ponerse en el contexto de cómo funciona la captura de elites académicas por parte de China, y cómo China trata de limitar la vida académica de aquellos países que quieren resguardar y respetar la independencia y la libertad académica“. Para la investigadora, esa es “la gran diferencia de un modelo chino de ausencia de libertades y aquellos países donde, a pesar de nuestros problemas, tenemos libertad de expresión, de reunión y libertad académica propiamente dicha”.

Roberto Iglesias, autor del libro cuya presentación fue bloqueada, describió ayer la maniobra como “la otra cara de la moneda” respecto del soft power que analiza en su obra. Según señaló, “China no se limita a dar su versión de las cosas sino que pretende tener un control total sobre la narrativa sobre cualquier cosa que se diga de ella en los medios mundiales”.

Para Iglesias, “la lógica de presionar para cancelar un panel es un paso más en esa dirección del control narrativo, además de ser una evidente interferencia en otro país para coartar la libertad de expresión”.

Hans-Dieter Holtzmann, director regional de la fundación alemana Friedrich Naumann, expresó preocupación por “el avance de prácticas sistemáticas de presión e intimidación impulsadas por regímenes autoritarios en ámbitos académicos, políticos y culturales”. “Cuando actores estatales intentan condicionar qué temas pueden discutirse, qué voces pueden ser divulgadas o qué perspectivas pueden ser escuchadas, estamos frente a mecanismos de influencia incompatibles con los valores liberales y democráticos”, remarcó.

Al cierre de esta nota, la Cancillería argentina no había emitido ninguna postura pública sobre el episodio.

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