Villarruel explicó por qué no fue al homenaje a Francisco en Luján y volvió a confrontar con el Gobierno: “Estaba lo peor de la casta política”

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La vicepresidenta Victoria Villarruel decidió no sumarse a la ceremonia central realizada en la Basílica de Luján para conmemorar el primer aniversario de la muerte del Papa Francisco, pese a que su presencia estaba prevista y se daba por descontada en los días previos. La ausencia generó múltiples versiones en el entorno político y eclesiástico, especialmente por tratarse de un homenaje nacional al pontífice argentino. Finalmente, Villarruel eligió recordar la figura de Jorge Bergoglio de modo reservado en la Basílica María Auxiliadora de Almagro, el templo donde el papa fue bautizado, y desde allí brindó sus explicaciones.

“Acá es el lugar donde el papa Francisco fue bautizado, acá”, expresó Villarruel en declaraciones a Todo Noticias, subrayando la relevancia personal y simbólica de ese sitio para el homenaje. La vicepresidenta, que actualmente se encuentra a cargo del Poder Ejecutivo por el viaje de Javier Milei a Israel, remarcó que el sentido del aniversario debía ser el recuerdo y el aprendizaje de las enseñanzas del Papa, alejándose de cualquier otro tipo de interés.

Villarruel justificó su decisión de no asistir a Luján al señalar que la ceremonia principal “me pareció que se había politizado”. Para la titular del Senado, la misa dejó de ser un espacio de recogimiento y memoria para transformarse en un escenario de confrontación y exposición de dirigentes, algo que, según su visión, desvirtuó el sentido original del acto.

La Basílica de Luján fue el escenario del acto central por el aniversario del Papa Francisco, con la presencia de figuras clave de la política argentina y miles de fieles.

La misa en la Basílica de Luján reunió a los principales referentes de la política argentina y a una multitud de fieles que colmaron el santuario nacional para rendir tributo a Jorge Bergoglio. Entre los asistentes se encontraban el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli; el titular de Defensa, Carlos Presti; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, junto a otros funcionarios nacionales y provinciales. En la primera fila, frente al atril desde donde se pronunció la homilía, se ubicaron los representantes del gobierno nacional, mientras que en el sector opuesto se sentaron las autoridades bonaerenses.

Villarruel, en diálogo con TN, fue enfática: “Me pareció que la ceremonia tenía un contenido que no era el del recuerdo al Papa, era una ceremonia en la que estaba lo peor de la casta política. No quiero puntualizar, pero estaba la casta política, yo soy coherente con mis creencias”. Según allegados consultados, la vicepresidenta optó por una conmemoración “sin estridencias ni politiquería de casta”, en línea con su postura crítica hacia ciertos sectores del arco político.

La decisión de Villarruel se hizo pública minutos después de iniciada la misa en Luján, cuando allegados a su entorno informaron que la vicepresidenta había optado por rendir homenaje en la iglesia de Almagro. “Está honrando a nuestro Papa sin estridencias ni politiquería de casta”, señalaron fuentes cercanas. De este modo, quedó en evidencia la distancia de la vicepresidenta respecto del formato y el tono de la ceremonia principal, que congregó a representantes de distintos partidos y niveles de gobierno, así como a figuras del ámbito sindical y empresarial.

El acto en Luján estuvo encabezado por el arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal, Marcelo Colombo, quien pronunció una homilía centrada en el legado social y religioso del Papa Francisco, con mensajes orientados a la unidad y al aprendizaje colectivo. Colombo convocó a “seguir construyendo juntos una patria de hermanos”, mientras recordó los desafíos y divisiones que atravesaron tanto la sociedad argentina como el propio clero durante el pontificado del Papa.

La misa de Luján también fue escenario de pronunciamientos políticos. Al término de la ceremonia, el gobernador Axel Kicillof se refirió a la necesidad de honrar el legado de Francisco no solo “en las palabras y en la foto, sino en sus enseñanzas, haciendo lo que dijo”. Kicillof remarcó, en un mensaje indirecto al gobierno nacional, que el Papa “fue muy claro, es exactamente lo contrario lo que dijo” respecto a la centralidad del mercado y la situación de conflicto que experimenta el país.

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