Emiliano Martínez brindó una entrevista en la que contó detalles de su periplo en el Mundial 2026. Cómo convivió con el dolor en el dedo anular de la mano derecha producto de una fractura que lo condicionó completamente a lo largo de la competencia. Además, su futuro en la selección argentina, el detrás de escena de la final contra España y cómo sobrelleva la operación tras fracturarse la mandíbula con el Chelsea.
“Era preferible la mandíbula y no la cabeza. Si hubiera sido de UFC, era el nocaut de la noche. Vi los pajaritos varios días. Me desmayé. Lo único que me acuerdo es la falta que hizo Caicedo, no me acuerdo del golpe, salir del estadio, nada. En la operación me pusieron una placa con cuatro tornillos, me pusieron uno por fuera y todo por adentro. Me agarraron tres dientes. No puedo comer, todo papilla, como un bebé. La nutricionista me mantiene bien, pero afuera del entrenamiento me falta fuerza”, sintetizó sobre su última grave lesión con el club inglés, en la nota que le dio a los periodistas Gastón y Esteban Edul. Y remató: “Es una locura. Había dicho que iba a terminar mi carrera sin cirugías y tuve dos en dos meses. Así es el fútbol”.
Más tarde, fue específico con la odisea que vivió con su fractura de dedo en toda la Copa del Mundo: “Después de ganar la Europa League, me dolía mucho y me mostraron una placa donde estaba por la mitad. Lloré pensando que no llegaba al Mundial, creí que estaba afuera. Ahí Scaloni me mandó un mensaje de que me iba a bancar llegara o no. Decidimos no operarme y jugué con un yeso de plástico arriba del dedo todo vendado y me hicieron un guante especial”.
Y repasó: “Los primeros dos partidos tenía mucha protección, pero si se me salía de vuelta de lugar, me perdía el resto del Mundial. Yo sentía cuatro dedos, me quedó así zafado porque si me operaba tenía que estar seies semanas parado y ahí el dedo sí volvía a la normalidad. Ahora me quedó así de por vida (muestra que está desviado)”. En tanto, el Dibu confesó que entrenó con una pelota de vóley hasta el partido contra Suiza, ya que cuando vio que Argentina casi queda afuera ante Egipto, le pidió al entrenador de arqueros Martín Tocalli volver a entrenar con total normalidad. Tras las vacaciones post Mundial, se hizo una placa y su dedo estaba de nuevo partido en dos, motivo por el cual se cayó su transferencia a la Juventus. “Decían que era imposible que atajara así. Chelsea me bancó en todo y estoy jugando así, aunque un día tendré que operarme”, dijo.
“De 1 a 10, lo del dedo me condicionó un 10. Hasta antes de Argelia me tiraba como un zombie con un brazo. Apoyaba la mano y veía las estrellas. La mandíbula es un 1 de dolor comparado a lo que pasé en la mano. Lloraba porque tenía el dedo con una morcilla. Mi hermano me dijo que no jugara contra Argelia, pero son los riesgos que tomaba por la Selección. Lo haría de vuelta. Estuvimos así, a 13 minutos de ser campeones del mundo. ¿No lo harías de vuelta? Por más que se me haya cortado el pase adonde me quería ir», expresó también el golero marplatense.
También graficó con secuencias del día a día: “Tenía el tema en la cabeza. En la entrada en calor, cuando rezo, pedía por favor que no se me zafara. Si la pelota me pegaba un poquito en la punta, el dedo me explotaba completo, se partía el hueso. Estaba agarrado con un hilito, ahora está más sólido porque van tres meses, pero con la fractura de dos semanas, era tocarlo y que se zafara. Durante el partido me olvidaba, pero era todos los días. Al principio gritaba porque no podía meter el dedo en el guante. El primer día me lo cortaron. Me tenía que duchar con una bolsa y mis compañeros se reían: ‘no, nuestro arquero no puede hacer eso’”. Sobre su charla con Lionel Scaloni previo a Argelia, mencionó: “Me preguntó si podía jugar o no y me dejó tomar la decisión a mí. Podría haber mandado a atajar a Gero (Rulli). Entonces cómo no voy a responder después en una final. Vi que a mis compañeros no les daba, ahí es donde yo tenía que aparecer”.
¿Cómo hizo para mostrar tan buen nivel en la final contra España? “Sabía que estaba mejor, había entrenado una semana normal, desde Suiza a España pasaron 10 días con entrenamiento normal. El día antes a la final, los jugadores estaban muertos y yo estaba fresco más que nunca porque no había entrenado a la par de ellos antes. Me unía en el grupo el día previo, me tiraban dos centros nomás en la pelota parada. Básicamente fue todo entrenamiento reactivo con los pies, pero no hice un ejercicio de definición 30 minutos”.
Ya sumergido en la final, sentenció: “Si íbamos a penales, la ganábamos. Escuché hasta a ellos (España) decir que tenían que ganarlo antes, que no podían ir a penales, mientras yo iba al arco. Decí que justo me metieron el gol en la primera pelota del tiempo extra. Si íbamos a penales, éramos campeones porque sentía que era mi día y ellos lo sentían también. Me lo dijo uno de los arqueros de ellos, que menos mal que lo ganaron durante el partido”.
Respecto a su calificación a lo largo de la Copa del Mundo, no dudó: “Por lo que me pasó y lo que tiré, me pongo un 7. Si yo ganaba esa final en penales, me ponía un 10. Pero un 6 o 7 porque al final no tuve errores, de decir ‘Dibu dale’. No hubiera puesto excusas por el dedo ni nada. Con los pies estuve bien, el de Inglaterra fue un partido muy serio y en la final respondí hasta cierto punto. Fue positivo. No fue un 10, pero en Qatar tampoco. Ahí anduve mejor en los penales”.
OTRAS FRASES DEL DIBU MARTÍNEZ
Lionel Messi:
- “Gracias por hacerme el mejor arquero del mundo”. Le dejé ese mensaje en la camiseta que le firmamos porque si no hubiéramos ganado el Mundial de Qatar, ¿el premio Lev Yashin quién lo ganaba? Ahora capaz tenía chances de ganarle al de España. Leo me lo hizo ganar, es la verdad».
- “El Balón de Oro hoy está más parejo, hay dos o tres que se lo merecían. Si Leo ganab el Mundial y se lo daban a él, nadie iba a decir nada. Aun perdiendo para mí fue el mejor jugador del Mundial. Se lo dieron a Rodri porque ganó, pero personalmente pienso que Leo jugó bien”.
- “No volví a hablar con él, pero me encantaría terminar como terminó él. Mejor imposible, con su familia, sus hijos emocionados… eso es lo que te llevás”.
¿Qué rival era mejor en la final? “Como equipo, me daba más respeto Francia 2022 que España ahora. Habían sido campeones del mundo, tenían una edad mejor y más experiencia en una final. Yo sabía que los de España eran buenísimos, pero siento que si hoy en día les jugamos, les ganamos”.
¿Puede haber revancha contra España en una Finalissima? “A llorar a la iglesia, nos ganaron. Nos ganaron bien. Si Dios quiere, será el Mundial que viene. Se jugó, perdimos y llegamos a otra final del mundo. Tagliafico lo dijo, es difícil llegar. Le ganamos a Inglaterra en un Mundial, yo veo lo positivo. Al final, no es solo ganar sino marcar puntos en la carrera y cómo representás al país. Ya siendo campeón del mundo, ganarle una semifinal a Inglaterra, representamos al país lo mejor posible. Yo estaba muy mal, pero volví a Argentina. Mis nenes me lo pidieron. Sentí mucho más cariño que cuando ganamos en Qatar”.
¿Atajará el próximo Mundial? “Yo escribí un mensaje en las redes llorando en el avión, muy dolorido, estaba arruinado. Pero una de las cosas que nos mostró Leo fue el éxito post derrota. Él fue derrotado muchísimas veces y volvió, no dejó al equipo tirado, se fue campeón, fue lo que fue. Irse perdiendo también es como estar derrotado, tirar la toalla. Como si en boxeo te noquearan, de despertás y te vas. No, te levantás y tratás de ganar la pelea. Mientras sienta mariposas, vaya a Argentina y vuelva feliz, voy a seguir”.
¿Puede volver al fútbol argentino? “Jugando para Argentina juego para todos los argentinos. Cuando voy al país, sea con Benín o Brasil para mí es lo mismo. Si jugara para Boca, River, Independiente, Defensa y Justicia o Aldosivi es lo mismo porque el hincha mirará el partido de la Selección. No necesito jugar en un club argentino para sentir lo que es Argentina. Jugaré en la Selección hasta que sienta que no pueda hacer diferencia. Hoy tengo tres años en el club donde estoy. Necesito ir a jugar para la Selección hoy en día, no en un club en Argentina”.
Confirmó que jugará los últimos amistosos del año: “El plan es ir a la doble fecha. Voy a atajar, no sé en qué partido. Depende el contacto. Hablé con Martín (Tocalli, entrenador de arqueros) y Scaloni, mi idea es ir”.
La capitanía: “Yo soy soldado de la Selección, me da igual la cinta o no. Aunque sea o no capitán, yo me tiro de cabeza igual. Mi rol es ayudar a mis compañeros, liderar en la cancha o no, va más allá de una cinta en el brazo. No la necesito para decirle algo a un compañero o que me respeten”.
Su obsesión por los récords: “Soy obsesivo de los números. estoy a uno de igualarlo (a Chiquito Romero con 47 vallas invictas). Para mí es clave. ¿Lo necesito?, no. Pero yo quiero que un día, cuando esté mirando por la tele, que el que esté, trabaje muchísimo para vencerme. Por eso me recaliento cuando me hacen un gol. Estoy una semana que no puedo ni hablar, es una locura. Yo entreno y a veces me dicen ‘pará, ya está’. Yo estoy dos horas entrenando antes de jugar con Benín. Para mí es igual Benín que Brasil en el Maracaná. Todo el mundo te patea al arco, cualquiera te puede meter un gol. Está entrenar por entrenar, para competir o para ganar. Yo entreno para ganar».
“Las teorías conspiranoicas por la final contra España: “Me generan risa. Vi todo el proceso, estuvimos 51 días viajando, con un día más de recuperación… Si el partido era a las 8 de la noche, capaz estábamos mejor. Mirá lo que pensamos, poder dormir una siesta. Lo que no me gustó de este Mundial es que fue todo marketing comparado a Qatar. De Croacia a Francia en 2022 tuvimos 6 o 7 días. Acá tuvimos tres días con un viaje y un entrenamiento medio cortado porque no nos daban los tiempos. Estábamos fusilados. Sobre s teorías conspirativas hoy la gente se cree todo. Quién va a querer perder la final del mundo por más plata que te den».



