
El mundo del básquet sufrió un duro impacto este jueves con la prematura muerte de Mike Sweetney. El ex pivote que los New York Knicks eligieron con el noveno pick del draft de 2003 -el año en que irrumpió LeBron James– y que jugó cuatro temporadas en la NBA tenía 43 años. Su esposa confirmó la noticia a través de sus redes sociales, pero no se brindaron precisiones sobre la causa de su deceso. “Con los corazones más pesados, anunciamos con profundo dolor el fallecimiento de nuestro amado Michael. Sus hijos eran la luz de su vida, y cada día vivió para darles lo mejor. Fue mi mejor amigo durante 30 años y mi esposo por casi 20. No sé qué haremos sin él”**, escribió India Sweetney en Facebook.
“Los Knicks están tristes al enterarse del fallecimiento de Michael Sweetney. Fue una persona increíble que será extrañada por muchos. Nuestros pensamientos están con su familia”, escribió la franquicia de Nueva York en sus redes sociales. “Oraciones para la familia del ex alumno del equipo de básquet masculino de Georgetown, Michael Sweetney. Lo extrañaremos para siempre”, sumó la universidad de Estados Unidos por donde pasó. En tanto que Chicago Bulls también extendió el pésame: “Nuestra familia extiende sus más sinceras condolencias a la familia y amigos del ex jugador de los Bulls Michael Sweetney, quien falleció a los 43 años”.
Nacido el 25 de octubre de 1982, Sweetney fue seleccionado por los Knicks tras tres temporadas en la Universidad de Georgetown, donde promedió 18,2 puntos, 9,2 rebotes y 1,9 tapones por partido entre 2000 y 2003. En su última temporada universitaria, la 2002-03, el potente jugador de 2.03 metros llegó a promediar 22,8 puntos y 10,4 rebotes, lo que lo convirtió en uno de los finalistas al premio Naismith al mejor jugador del año.

En la NBA, disputó 233 partidos en cuatro temporadas, repartidas de igual manera con los New York Knicks y Chicago Bulls, con promedios de carrera de 6,5 puntos y 4,5 rebotes por encuentro. Su mejor año como profesional fue el 2004-05, cuando promedió 8,4 puntos y 5,4 rebotes por noche con el equipo de la Gran Manzana. Los problemas de peso condicionaron su rendimiento y acortaron su paso por la liga estadounidense, que se extendió hasta 2007. Dos años después, jugó un torneo de verano con Boston Celtics, pero fue cortado antes del inicio de la temporada. Luego, continuó jugando de manera profesional hasta 2017 con pasos por el básquet de Venezuela, Puerto Rico y Uruguay, donde defendió los colores de Atenas y Urunday Universitario.
Detrás de la imagen del jugador que nunca pudo consolidarse en la NBA se ocultaba un drama personal que Sweetney recién hizo público en 2017, en una entrevista con Alex Kennedy de HoopsHype. Apenas semanas antes de presentarse al primer training camp con los Knicks, su padre, Samuel, murió de un ataque cardíaco. Lo enterró y dos días después se reportó al equipo. La pérdida, sumada a que el entrenador Don Chaney le comunicó desde el principio que no contaba con él, lo hundió en una depresión profunda. “Pasé de ser una estrella en Georgetown con mi padre en cada partido a perderlo y no jugar en la NBA. Tenía muchas cosas que no podía manejar. Caí en una depresión muy grande y tenía miedo de decírselo a alguien”, relató.

Durante esa temporada de novato intentó quitarse la vida en un hotel de Cleveland. “Tomé un montón de pastillas para el dolor esperando que me sacaran de aquí. Pero me desperté a la mañana siguiente pensando: ‘Bueno, no funcionó’. Así de mal estaba”, confesó. Nadie en la NBA lo supo en ese momento: el miedo al estigma lo llevó a cargar ese peso en silencio. El peso también se convirtió en refugio y su problema de físico, que terminó costándole la carrera, fue en gran parte consecuencia de esa espiral.
Cuando dejó la liga en 2007, la situación empeoró. Sweetney abandonó su hogar y pasó meses durmiendo en parques y en autos. En 2008, su esposa India lo convenció de buscar ayuda profesional. “Salí de la NBA en 2007 y para 2008 las cosas habían llegado a un punto crítico. Me fui de mi casa, dejé a mi familia. Me sentía un fracasado y quería aislarme”, recordó en una entrevista que dio al New York Post. En 2009 comenzó a reencauzar su vida, con el apoyo de su familia y sus amigos.
Desde entonces, Sweetney se convirtió en un activo defensor de la salud mental. Visitaba escuelas y trabajaba con jóvenes en riesgo, y estaba en proceso de crear su propia fundación. “Hablo en escuelas y principalmente trabajo con chicos que han luchado contra la depresión o están en programas de prevención del suicidio. Intento decirles: ‘Al primer signo de depresión, busca ayuda. Ve a hablar con alguien. No lo guardes dentro’”, afirmó en su momento.

Tras retirarse del juego activo, Sweetney se volcó al trabajo con jóvenes. Desde 2019 se desempeñó como asistente en el programa de básquetbol masculino de la Universidad Yeshiva, en Nueva York, donde también fue entrenador del equipo femenino del Colegio Ramaz. El mes pasado había asumido como entrenador del equipo masculino de la Golda Och Academy, una pequeña escuela secundaria en West Orange, Nueva Jersey.
Elliot Steinmetz, entrenador principal de Yeshiva, lo despidió en redes sociales con palabras de afecto: “Estuvo presente para nuestros estudiantes-atletas día tras día, independientemente de sus otras responsabilidades y trabajos”, escribió Steinmetz en Twitter, según recogió Hoops Rumors. “Su dedicación a la concientización sobre la salud mental y su disposición a compartir su historia en beneficio de los demás fue la obra de un ser humano desinteresado con un corazón enorme.”



