El ‘Kun’ Agüero dio nuevos detalles de su pelea con Sampaoli en el Mundial de Rusia 2018: “No sabés la bronca que tenía”

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Con el Mundial 2026 a punto de arrancar, Sergio “Kun” Agüero volvió a encender la mecha sobre uno de los episodios más tensos de su carrera con la selección argentina: la previa a Rusia 2018, cuando —según reveló en su programa de streaming Vamo’ a Jugá’Jorge Sampaoli lo amenazó con dejarlo fuera de la Copa del Mundo a apenas días de que comenzara el torneo.

El relato del Kun tiene nombre, aunque él prefirió no pronunciarlo. “El Pelado”, como lo llamó en el programa junto a sus compañeros Juan Marconi y Ezequiel “Pocho” Lavezzi, le preguntó si estaba bien. La respuesta de Agüero fue directa: “Llevo quince días operado. ¿Cómo querés que te diga ‘está bien’?”.

La conversación no terminó ahí. Días después, le llegó el mensaje que lo encendió: si no entrenaba a la par del grupo, quedaría fuera de la Copa del Mundo.

“No sabés la bronca que tenía”, dijo Agüero en el programa. “Aparte era el nueve, supuestamente, que esto, que el otro, que pin, que pan. A diez días del Mundial me quería dejar fuera el hijo de mil”. La frase, entre risas nerviosas, resumió el estado de ánimo de un jugador que ya venía de una relación tensa con el cuerpo técnico desde antes de que el torneo comenzara.

Agüero contó los detalles de su tensa relación con Jorge Sampaoli antes del inicio del Mundial

La respuesta del ex delantero fue rendirse a la evidencia: entrenar. “Entrené con la rodilla hecha mierda, boludo”, admitió sin filtro ante sus compañeros de programa. Fue la única salida posible para un jugador que quería estar en el Mundial a cualquier costo.

Cuando la clasificación al plantel quedó prácticamente confirmada, aflojó el ritmo. “Después ya, cuando casi confirmado, ahí dije: ‘Bueno, aflojo un poco’”, contó.

El episodio se enmarca en lo que el propio Agüero describió en otras oportunidades como “un quilombo” generalizado dentro del plantel durante Rusia 2018. La relación con el entrenador Jorge Sampaoli estuvo deteriorada desde antes del inicio de la competencia, con problemas de comunicación y decisiones que el plantel no terminaba de entender. Argentina cayó en octavos de final ante Francia, en un partido en el que el Kun marcó uno de sus dos goles en ese Mundial.

“El entrenador te decía una cosa antes, y en el Mundial terminó haciendo otras cosas”, había dicho Agüero en referencia al partido inaugural ante Islandia, donde fue titular y convirtió. Después, quedó fuera del equipo. “Se me vino todo abajo”, recordó.

La tanda de penales contra Holanda en 2014

El programa también fue escenario de otro recuerdo que Agüero no había contado con tanto detalle: su penal en la semifinal del Mundial de Brasil 2014 ante Holanda, el partido que Argentina ganó 4-2 en los penales tras el 0-0 en los 120 minutos.

El Kun llegó al partido desde el banco. Alejandro Sabella lo había ingresado a los 81 minutos junto a Rodrigo Palacio en lugar de Enzo Pérez y Gonzalo Higuaín, con el marcador todavía en cero. La definición desde los doce pasos lo tuvo como uno de los cuatro ejecutores argentinos, junto a Lionel Messi, Ezequiel Garay y Maxi Rodríguez, quien convirtió el penal definitivo.

Lo que no se veía desde afuera era el torbellino mental que atravesó Agüero antes de patear. “¿Sabés el cagazo que tenía?”, le dijo a Marconi y Lavezzi en el programa. El arquero rival, Jasper Cillessen, no era un desconocido: Agüero ya lo había enfrentado en la Premier League, donde el guardameta actuaba para el Newcastle. Eso le dio una ventaja, o al menos eso creyó.

Agüero y Lavezzi coincidieron en que la lección de aquella tanda de penales fue no cambiar la decisión en el último momento

Su razonamiento fue el siguiente: si Cillessen había recibido información del arquero del Newcastle sobre sus preferencias al patear, lo más probable era que le hubieran dicho que Agüero prefería el lado abierto. La conclusión lógica, entonces, era patear al mismo lado que el arquero esperaba, porque el guardameta habría cambiado su movimiento para no quedar en evidencia. “Voy a patearlo al mismo lado, porque le va a decir que va a cambiar”, explicó.

Era un juego de espejos. Agüero ya tenía decidido el destino del balón. Llegó, acomodó la pelota, dio los pasos hacia atrás. Y en ese momento, miró al arquero. “Dije: ‘No, no, la tengo que cambiar’”, relató. La duda lo invadió en el último segundo y terminó pateando a otro lugar.

El penal entró, pero no de la manera que había planeado. “Fue media tímida el penal y decí que le pasa por abajo al arquero”, reconoció. La pelota cruzó la línea, Argentina avanzó a la final, pero Agüero cerró el relato con una reflexión que no deja lugar a dudas sobre lo que aprendió esa noche: “Siempre, cuando tenés un palo decidido, es no cambiar”.