El psicólogo de Colapinto reveló cómo se fortaleció para este año en la Fórmula 1: “No es el mismo Franco de 2025″

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Un persona clave en la campaña de Franco Colapinto es su psicólogo deportivo, Gustavo Ruiz, quien trabaja con el piloto argentino de Fórmula 1 desde los doce años. Conoce como pocos al corredor del equipo Alpine. Sus charlas en los fines de semana y luego de una carrera son determinantes.

De bajo perfil y muy profesional, Ruiz trabaja con otros pilotos de diferentes disciplinas del deporte motor como los hermanos Kevin y Luciano Benavides, ambos ganadores en motos del Rally Dakar o Juan Manuel Grigera, una joven promesa que se encamina a llegar al Mundial de Rally.

En la presentación del equipo Alpha 54 Racing, el team argentino que este fin de semana debutará en la Fórmula 4 Italiana en Misano, Infobae conversó con Ruiz, que con su habitual amabilidad explicó cómo es el trabajo con chicos que crecen de golpe por el desarraigo, las complicaciones económicas al correr en el exterior y la contención ante un mal resultado.

Gustavo Ruiz y Franco Colapinto tras el gran estreno en la Máxima el 1 de septiembre de 2024 (Gentileza Gustavo Ruiz)

“Es un trabajo de un proceso a largo plazo con objetivos a corto. Hacemos una evaluación del piloto como para saber cómo maneja la frustración, la ansiedad… Jóvenes que se van a vivir muy chicos a Europa. El desarraigo y otras variables y factores van influyendo”, explica.

“Lo principal es la contención, tratar de trabajar toda esta parte con la familia; la parte más personal, por un lado, y después la parte deportiva, en la que tiene que ver con rendimiento, que es la que más importa, porque es la que te da la durabilidad”, añade.

Se trata de un proceso que se va fortaleciendo a partir de la confianza y de tener un especialista al que le gusta el deporte motor, algo que lo ayuda en su trabajo con los competidores. “Lo primero que trabajamos con los chicos es la contención, que es fundamental para esas edades. Porque pasan durante toda su la adolescencia y su juventud por diferentes etapas que son necesarias abordar y se abordan de diferente manera. No es lo mismo a los 12, que a los 15, que a los 17, que a los 18 a nivel personal y a nivel profesional”, afirma.

Gustavo no puede estar presente en todas las carreras debido a la gran cantidad de pilotos con los que trabaja. “Más de diez seguro, pero no tengo la cuenta exacta, ¿sí? Hay seis que están en Europa», asevera. Los fines de semana no tiene horarios. Las llamadas, videollamadas y audios son herramientas vitales y más en momentos complicados por un mal resultado, una instancia compleja frente a una definición de carrera como pasa en el Rally o el Rally Raid, que se corre en distintos días.

“Ese acompañamiento a largo plazo es fundamental, basado en un proceso de trabajo serio que permita al piloto mantenerse emocionalmente equilibrado dentro de lo que se pueda y que vaya aprendiendo y creciendo y mejorando en todo lo que tenga que ver con rendimiento: desde lo físico hasta lo técnico y demás”, amplía.

Todo pasa muy rápido y eso no es tan bueno para lo que es el desarrollo interno de un adolescente. Pero con trabajo psicológico podemos ir conteniéndolos de alguna manera”, subraya.

Gustavo Ruiz con Luciano y Kevin Benavides en el road show de Franco Colapinto en Palermo (Gentileza Gustavo Ruiz)

El objetivo es claro: “Buscamos que se mantengan concentrados, que puedan gestionar sus emociones y su cabeza como para poder tener la confianza bien alta y poder rendir bien”.

Respecto de Colapinto, hubo una maduración en el último año debido a las frustraciones que sufrió en 2025 con el peor auto de la F1 -el Alpine A525– y en medio de una ola de versiones sobre su futuro. Si embargo, el corredor bonaerense le sacó agua a las piedras y se ganó su lugar como titular para 2026. “Yo lo que veo siempre no es la parte negativa, la parte del sufrimiento, la parte más dura que tiene en este caso un deportista joven, pero yo le veo toda la parte más positiva. Todo eso lo hizo crecer, lo hizo madurar, lo fortaleció. No es el mismo Franco este año que el de hace un año: su manera de pensar, de ver las cosas, de verse a sí mismo, es distinta. Es decir, todo eso lo ha forjado, lo ha fortalecido y lo ha hecho crecer como para que pueda seguir afrontando la Fórmula 1, que es lo máximo, te exige en todo momento y no puedes dar ni un centímetro de ventaja en ningún área».

La humildad de Ruiz lo lleva a no sacarse fotos con los pilotos que trabaja porque no busca robar protagonismo. Aunque hubo excepciones y fue la que se tomó con Franco el día de su debut en la F1, el 1 de septiembre de 2024 a bordo de un Williams en Monza, Italia, donde resultó 12º.

Otro ejemplo es el de Luciano Benavides, quien antes y durante el último Rally Dakar hizo hincapié en el aspecto psicológico. El salteño de 30 años ganó en las dos ruedas en una definición épica por dos segundos luego de 40 horas de carrera y en los últimos cinco kilómetros de un total de 8.000. Largó segundo en la última etapa en Arabia Saudita y se llevó la gloria. “Con Luciano hace años venimos trabajando y hay cosas que van cambiando de poco. Es decir, que uno depende de cada piloto, de cada persona. Este es todo un proceso. En el caso específico de Luciano, en esa última etapa, yo le mandé un audio el día anterior en el que le dije que él salga a hacer su carrera. Todo podía pasar: Ricky Brabec largó adelante y era difícil alcanzarlo, recortarle tres minutos. Pero si él salía a hacer su trabajo, Ricky no salía tampoco tranquilo y convencido de que ya estaba ganado y que esa presión lo podía afectar, aunque el tramo era corto, rápido y supuestamente bastante fácil. Y se dio. Parte de eso fue que Luciano trabajó para este Dakar de de una manera muy determinada, con mucha convicción, con mucha decisión en lo que quería. Y cuanto más vos hacés eso es como que te va acercando cada vez más al resultado que vas a buscar y en este caso se dio».

“El psicólogo lo que hace es adaptarse. A mí me gusta el motorsport desde siempre y después te vas adaptando a la especialidad, la vas conociendo, vas tratando como de sacar toda la información posible con los propios pilotos. Vos también vas estudiando un poco todo lo que es la situación. A mí me gusta mucho toda la parte de análisis estratégico a nivel de los rivales, de lo que es elaborar un buen plan, buenos objetivos como para cumplirlos. También su crecimiento personal pues buscamos bienestar también, pero sobre todo un alto rendimiento”, concluye.

Gustavo Ruiz vive los fines de semana de forma muy especial y no tiene horarios. Su celular está siempre prendido porque debe intervenir en cualquier situación con sus pilotos. Acompaña a Franco Colapinto desde el karting, lo vio llegar a la F1 y hoy lo sigue acompañando.