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Jugó en la primera de Racing y hoy lo “alquilan” como arquero amateur a través de una app: “Me han pagado hasta seis cifras por un partido”

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Diego Galanternik puede ser contratado por equipos amateur a través de una aplicación

Diego Galanternik llegó a atajar en la primera de Racing en el año 2012 y formó parte estable del plantel profesional en aquella temporada. Firmó contrato, fue cedido a préstamo, hizo carrera en el ascenso y hasta consiguió club postulándose por Facebook hasta colgar los guantes prematuramente. Nunca pudo desligarse completamente de su deporte predilecto y hoy la tecnología le permite despuntar el vicio y tener un moderado rédito económico: equipos de fútbol amateur lo “alquilan” por partido a través de una aplicación.

“Arquero ex profesional con pasado en la primera de Racing Club”, es lo que figura en su perfil de la aplicación en la que está puntuado con cinco estrellas después de haber disputado cinco encuentros y haber encajado solamente dos goles. “Para que te des una idea, me han pagado hasta seis cifras por un partido”, le reveló a Infobae el ex golero (profesional) de 35 años que embolsa unos pesos bajo los tres palos como changa extra a su trabajo principal de director de una empresa de seguridad. También se recibió de periodista deportivo.

Galanternik, que en su época de arquero de la Reserva de la Academia estaba por delante de Juan Musso en la consideración, contó que llegó a registrarse a la app de guardametas por una publicidad de Instagram: “Investigué de qué se trataba. La idea es que los equipos que necesitan arquero para un partido determinado, publican la convocatoria y cuánto están dispuestos a pagar. Cada arquero comparte sus datos personales, trayectoria, modalidad de cancha de 5, 8 u 11 y cuánto quiere cobrar. Hoy en día no es una fuente de ingresos como para vivir de eso, pero es algo lindo para despuntar el vicio y tener alguna retribución como compensación. En Argentina, el fútbol es competitivo hasta en nivel amateur, todos quieren ganar, por eso la gente está dispuesta a pagar por un arquero que te gane un partido”.

El arquero solo llega, ataja y se retira, ya que el pago del monto acordado se hace a través de la plataforma en la que ya se inscribieron más de 10 mil guardametas. Tras el cotejo, el equipo puede calificar su actuación, la puntualidad y el fair play, entre otras reseñas. Galanternik lleva la cuenta de su -por ahora- breve historial: “Atajé cinco partidos, gané tres, empaté uno y perdí uno. Solo me hicieron dos goles. Hay muchos fanáticos de Racing que me conocían y por eso me buscan, eso es lo que tengo a favor. Los partidos son de mayor o menor nivel, pero todos se juegan la vida, le discuten al árbitro y no te dejan pasar una. No descarto que en algún momento sea mi principal fuente de ingreso”.

Galanternik compartió plantel con Sebastián Saja y Jorge De Olivera en la temporada 2012/2013

Fanático de Racing por herencia paterna y habitué en el Cilindro de Avellaneda en cada partido desde que tenía diez años, Diego inició su carrera futbolística en el baby fútbol de Caballito Juniors como jugador de campo y también actuaba en un equipo de intercountry en cancha de once. A través de un conocido de su padre, consiguió una prueba en la Academia e imprevistamente dijo ser arquero: “Era grandote, jugando me defendía, pero sabía que no me daba para ser jugador en una categoría de AFA y Gustavo Piñero confió en mis condiciones. Arranqué de suplente en Liga Metropolitana, me faltaba mucho técnicamente, pero no le tenía miedo a nada. Salimos campeones y en Séptima me ficharon para AFA. Recién en Quinta un entrenador confió en mí y empecé a atajar seguido y mechando con Reserva. En 2012 firmé contrato”.

El momento cúlmine en la carrera de Galanternik fue el 9 de septiembre de 2012 en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba, cuando se hizo cargo del arco del Racing de Luis Zubeldía contra Belgrano por la sexta fecha del Torneo Inicial tras las bajas de Sebastián Saja (lesión) y Jorge De Olivera (expulsado), justo después del recordado penal atajado por Agustín Pelletieri contra San Martín de San Juan en Avellaneda. “Fue un sueño. Me acuerdo esa ducha post partido con San Juan sabiendo que tendría la posibilidad. Expectativa, emoción… sabía que sería por un partido, pero era hermoso para mí. En la semana, me pidieron que no diera entrevistas porque aparte yo ya era periodista deportivo. Me persigue el recuerdo que 30 segundos antes del gol de Belgrano (NdeR: ganó el Pirata 1-0), ya terminaba el primer tiempo, yo había hecho un buen papel y teníamos un lateral a favor. Internamente pensé ‘qué bueno, ya tengo el primer tiempo en cero’. Vino una jugada desafortunada y el gol de ellos. Me quería morir. Encima a Belgrano le echaron a dos y sabía que no iba a poder mostrar nada. Tuve alguna tapada más, recibí una buena devolución, pero así es el fútbol”.

Sobre el recuerdo de esa época en Racing, repasó el gran equipo que se había formado en la Reserva dirigida por Juan Barbas con Luciano Vietto, Rodrigo De Paul, Ricardo Centurión, Juan Musso, Gastón Campi, Luis Fariña, Valentín Viola y Esteban Saveljich, entre otros: “Todos aprovecharon su momento y explotaron como explotaron. Todavía hablo con alguno de ellos porque jugamos en el Senior. En aquel plantel los grandes eran Mauro Camoranesi, el Tano (Fernando) Ortiz y Pipa (Diego) Villar. Tuve de compañeros a Gio Moreno y Teo Gutiérrez, que tenían una calidad tremenda. Pero el que más me gustaba era Nico Oroz. Era un enganche muy bueno, parecía que se apagaba y ahora está haciendo buena carrera en Argentinos Juniors”.

Y también puntualizó en los casos de los que llegaron a la selección nacional, como De Paul y Musso, más el indisciplinado Ricky Centurión: “Son jugadores con una mentalidad especial, que se pudieron reinventar y superar las adversidades. Musso fue mucho tiempo suplente en Racing y casi se va a préstamo, como pasó con Chila Gómez, que después se perdió. Son mentalidades, son representantes, son momentos… Y Centurión siempre fue Centurión. En un plantel de primera división, lo que más importa es lo que pasa adentro de la cancha, siempre y cuando lo de afuera no se haga tan mediático. En esa época, Centurión recién empezaba y no era tan mediático, no le seguían tanto el rastro y el fin de semana la rompía, entonces los grandes lo cuidaban. Cuando fue a Boca fue otro mundo y no lo pudo hacer más. O lo hizo y no le fue como tenía que ser”.

Con la camiseta de Tiro Federal de Rosario, el primer club en el que jugó después de Racing

Galanternik cumplió con el plantel profesional la temporada 2012/2013 y aspiraba a quedar como arquero suplente porque se le vencía el contrato a De Olivera, pero el club fichó a Nelson Ibáñez y optó por foguear a un joven Musso como tercer arquero. Así las cosas, firmó a préstamo en Tiro Federal de Rosario, que militaba en el Argentino A (tercera categoría): “Fue un choque y una realidad bastante difícil para mí. En su momento me costó porque en esa época se apostaba mucho a los arqueros con experiencia en el ascenso. Además, era la primera vez que me iba a vivir solo y a otra ciudad. Jugué algunos partidos, estuve un año y volví a Racing, justo cuando volvió (Diego) Milito en 2014. Compartí algunos entrenamientos con él y surgió la chance de ir a Sportivo Belgrano de San Francisco en la B Nacional. Rescindí con Racing y firmé ahí”.

En el cuadro cordobés tuvo mayor continuidad tras ganarle el puesto al mundialista en Sudáfrica 2010 Diego Pozo y Andrés Bailo, pero su final no terminó bien: “Tuve varias situaciones con técnicos y dirigentes que me afectaron mucho psicológicamente. Me habían dicho que iba a ser suplente y de arranque me dejaron de tercer arquero. Después me prometieron una renovación de contrato que no cumplieron. Se fue Nahuel Martínez, el técnico que me había dado la titularidad, y me sacaron del equipo de forma sorpresiva”. Tras un año y medio en Sportivo Belgrano, dudó en seguir ligado hasta postularse vía Facebook para atajar en Brown de Adrogué.

Sobre su fichaje por el club del histórico Pablo Vicó, recordó: “Le escribí por Facebook a su ayudante de campo, le pregunté si buscaban arquero y le dije que estaba para ir. Me dijeron que vaya. Estuve seis meses, pero el titular era Martin Ríos, que con 39 años era un animal. No fui del todo profesional porque psicológicamente estaba muy afectado. Me dijeron que no me tendrían en cuenta y surgió la chance de ir a Luján, en la C, con la mitad del sueldo. Yo estaba desesperado por jugar y ahí pensé ‘tiro la última ficha, si sale, sigo; si me va mal, dejo de jugar’. Llegué, me desgarré dos veces el mismo isquiotibial y me di cuenta que no estaba bien. Empezó a atajar otro chico, lo hizo bien y no lo sacaron más”. A los seis meses, colgó los guantes y hasta rechazó un último ofrecimiento para firmar en Sportivo Las Parejas en Santa Fe. A esa altura, ya tenía trabajo estable como seguridad y jugaba al fútbol con un grupo de amigos que le pagaban por ir. Con esos dos ingresos de dinero, percibía un monto mayor al que tenía en su última etapa como futbolista profesional.

Tras la firma de su contrato en Brown de Adrogué

“Siempre queda el pensamiento de ‘¿qué hubiera pasado si iba allá y me iba bien?’. No te digo que superé fácil dejar de jugar al fútbol profesional, porque cuando uno se dedica a eso está acostumbrado a una rutina y una forma de manejarse. Hubo días que extrañaba mucho, sobre todo jugar con público. Esa adrenalina no se compara con nada. He tenido sueños de que seguía jugando o que estaba en otros equipos, pero cuando pienso en frío fue una decisión acertada«, se autoanalizó.

La falta de recursos para relanzar su carrera, el futuro incierto, la corta proyección del futbolista profesional y el inicio de la relación afectiva con quien hoy es su esposa y madre de su hijo, lo llevaron a colgar los guantes, aunque no definitivamente.

Hoy, ya desde el lado del hincha, hasta se anima a hacer un balance de lo que es hasta ahora el mandato de Diego Milito como presidente de la institución: “El club está en un momento muy complicado. Con el diario del lunes, la candidatura de Milito le hizo mal porque lo dividió. Blanco, con sus errores y aciertos, hizo mucho por Racing y que haya perdido su lugar la CD anterior no le hace mucha gracia. Todo ese clima afecta a lo deportivo. Más allá de los avances institucionales que muestra Milito, este es un club de fútbol y el hincha lo primero que quiere es ganar. El panorama es difícil, el año que viene lo más seguro es que no juegues copas internacionales y será duro rearmarse. Esperemos, por el bien de todos, que levante un poco y pueda clasificarse aunque sea entre los primeros ocho de su zona en el Clausura aunque sea para maquillar un poco lo que fue el año”.