Pedrinho y Juan Román Riquelme, presidentes del Vasco da Gama y Boca Juniors, van por la gloria internacional con sus respectivos clubes en esta edición de la Copa Sudamericana. En vísperas de la definición de la serie que su primer capítulo en la Bombonera y tuvo como ganador (1-0) al conjunto carioca, vale repasar la historia que une a los ex futbolistas devenidos en dirigentes de las instituciones en las que son ídolos.
Pedro Paulo de Oliveira nació el 29 de junio de 1977 y debutó como jugador profesional en 1995 con la camiseta del Vasco, donde se formó desde que era niño. Riquelme, del 24 de junio del 78, tuvo su bautismo en la primera de Boca en 1996. Lógicamente, por estadísticas, títulos y presencia en la selección argentina, la carrera de Román fue mucho más resonante que la del carioca, pero en paralelo protagonizaron una trayectoria de casi dos décadas como profesionales. Y el fútbol los enfrentó en la Copa Libertadores 2001.
Boca había salido primero en el grupo que compartió con Cobreloa, Deportivo Cali y Oriente Petrolero, mientras que venía de eliminar en octavos a Junior de Barranquilla. El Vasco había concluido la zona (América de Cali, Peñarol y Deportivo Táchira) con puntaje perfecto y también le había ganado los dos duelos de octavos a Deportes Concepción de Chile. Fue el encuentro más atractivo de los cuartos de esa edición ya que se enfrentaron el campeón del 98 con el vigente defensor del título y campeón del mundo ante Real Madrid.

Pedrinho, mediocampista zurdo con mucho despliegue, fue titular en el equipo dirigido por Joel Santana que tenía como 10 y capitán a Juninho Paulista, al lateral izquierdo Jorginho Paulista, que luego sería fichado por Boca, y su gran figura ausente por un desgarro de gemelo: Romário. Carlos Bianchi alineó esa tarde en el estadio Sao Januario a Óscar Córdoba, Hugo Ibarra, Jorge Bermúdez, Nicolás Burdisso, Aníbal Matellán; Javier Villarreal, Mauricio Serna, Cristian Traverso; Riquelme; Guillermo Barros Schelotto y Marcelo Delgado. Aquel conjunto del Virrey se plantó en territorio brasileño con personalidad y hasta le hizo sentir el rigor al propio Pedrinho, con una patada de Chicho Serna y posterior pelotazo del Negro Ibarra que le valió la amarilla. De hecho, en esa jugada el volante vascaíno se lastimó la muñeca derecha, tuvo que ser vendado y apenas duró unos minutos más en el segundo tiempo.
Riquelme fue quien asistió de córner al Mellizo Guillermo para el 1-0 definitivo en Río de Janeiro que adelantó a Boca en la serie que terminaría 4-0 a su favor por la goleada sin atenuantes (3-0) en la Bombonera. Bianchi repitió la formación para la revancha y arrasó con goles de Matellán y un doblete de Barros Schelotto (el primero de penal). Pedrinho, evidentemente tocado en la ida, permaneció en el banco de suplentes en el desquite que se llevó a cabo en Buenos Aires. Luego de esa serie, los Boquenses eliminaron a Palmeiras en tanda de penales por las semifinales y también apelaron a los tiros desde los 12 pasos para quedarse con la gloria en la final ante Cruz Azul de México.
Justamente en ese año 2001, Pedrinho fue transferido al Palmeiras, pero se rompió los ligamentos cruzados de su rodilla izquierda y tuvo ocho meses de recuperación. Para colmo, el equipo paulista descendió al año siguiente, aunque fue campeón en segunda división, retornó inmediatamente a la máxima categoría y su gran nivel lo llevó a ser convocado a la selección brasileña, donde registró un partido (amistoso contra Haití). Más tarde, tuvo pasos en el entonces inexplorado Medio Oriente con los colores de Al Ittihad de Arabia Saudita y Al Ain de Emiratos Árabes Unidos, mientras que deambuló por más clubes de Brasil como Fluminense, Santos, Figueirense y Olaria, además de nuevos pasos por Vasco en 2008 y 2013, este último con su retiro definitivo en un amistoso frente al Ajax de Holanda.
Las lesiones condicionaron al ex jugador brasileño que creyó que se trataba de un problema psicológico y con el tiempo entendió que tenía un desequilibrio en su cadera que atentaba directamente contra su físico, así como exigirse más de lo que debía en los entrenamientos. Colgó los botines en 2009 cuando estaba en Figueirense, pero tras dos años de parate, disputó un Campeonato Carioca con el Olaria y tuvo su homenaje final en 2013 con el Vasco. Fue comentarista de TV en Brasil y también ayudante de campo de Deivid de Souza en Cruzeiro y Felipe Maestro en Tigres de Brasil, equipo de las categorías bajas de Río de Janeiro. Volvió al ruedo en la faceta como analista de fútbol en la TV y hasta fue elegido mejor comentarista en el año 2022, pero inesperadamente abandonó su trabajo para lanzarse como presidente del Vasco da Gama, donde fue votado por más de 3.000 socios.
En cuanto a Riquelme, luego de su transferencia millonaria al Barcelona y su recordado paso por el Villarreal, volvió a Boca en 2007 y le dio la gloria continental otra vez a los suyos. Y estuvo cerca de repetir la proeza en la final de 2012 donde tuvo como verdugo al Corinthians. Paradójicamente, aquella Libertadores de hace 18 años fue la última conquista internacional para los de la Ribera, que sueñan con dar vuelta la serie ante Vasco y cortar la sequía en la final de Barranquilla.
Es una de las cuentas pendientes del Riquelme presidente que estuvo muy cerca del cielo de América en la final de la Copa 2023 contra Fluminense, justamente en el estadio Maracaná donde se definirá esta llave de Sudamericana. Pedrinho, por su parte, apunta al trofeo pero también a curar una herida que abrió Boca hace ya 25 años.



