Quién es Archie Goodburn, el nadador escocés con tres tumores cerebrales que llegó a una final de los Juegos de la Commonwealth

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El nadador escocés compite en los 50 metros pecho de los Juegos de la Commonwealth con tres tumores cerebrales inoperables - REUTERS/Isabel Infantes

Archie Goodburn recibió el pronóstico de los médicos hace dos años: tal vez no alcanzaría los 40 años. A pesar de llevar tres tumores cerebrales que no pueden ser operados, este nadador escocés de 25 años llegó caminando hasta los bloques de salida en el Tollcross International Swimming Centre, en Glasgow, para disputar la final de los 50 metros pecho durante los Juegos de la Commonwealth. Ese día, según informó la cadena de noticias BBC, el aplauso del público alcanzó la mayor intensidad durante la competición.

El joven atleta no ganó una medalla —terminó séptimo, empatado en el último lugar, algo que él mismo reconoció con humor— pero sí alcanzó algo que se le escapó cuatro años antes: clasificar por primera vez a una final de los Juegos de la Commonwealth. Tras lograrlo en las semifinales, rompió en llanto. “Anoche estuve tan desbordado por haber alcanzado ese objetivo principal de llegar a la final”, declaró el deportista a la BBC el día de la competencia.

Un diagnóstico que cambió todo

La historia de Goodburn comenzó a torcerse en mayo de 2024, cuando soñaba con clasificar para los Juegos Olímpicos de París. Tras una serie de síntomas —convulsiones, adormecimiento del lado izquierdo del cuerpo y episodios de déjà-vu que afectaban sus entrenamientos— los estudios médicos revelaron tres tumores cerebrales de bajo grado conocidos como oligodendroglioma, una forma poco frecuente de cáncer que representa apenas un pequeño porcentaje de los diagnósticos oncológicos.

El escocés de 25 años se mete por primera vez en una definición de los Juegos de la Commonwealth

La particularidad de los tumores era su extensión: se trataba de lesiones inoperables, dada la forma en que se dispersaron por el cerebro.

La biopsia confirmó lo peor: los médicos le indicaron que la enfermedad era incurable y que existía la posibilidad de que no viviera más allá de sus cuarenta años. Tenía 22 años en ese momento y el récord nacional de Escocia en los 50 metros pecho le pertenecía. Según reportó la revista estadounidense People, el diagnóstico llegó cuando Goodburn revisaba su celular al terminar una extenuante sesión de entrenamiento.

El regreso a la pileta y los nuevos tratamientos

Lejos de retirarse, el joven deportista continuó compitiendo. En febrero de 2026 bajó su propio récord nacional a 27,12 segundos, la mejor marca de su carrera. El acceso a un medicamento experimental llamado vorasidenib —por el que el nadador tuvo que luchar para que se lo otorgaran— logró frenar el crecimiento de los tumores, según detalló People. El tratamiento representó una diferencia sustancial en su evolución clínica.

El camino hasta Glasgow no estuvo exento de tropiezos. Apenas diez días antes de las pruebas de clasificación para los Juegos de la Commonwealth, sufrió una nueva convulsión. Aun así, se presentó, clasificó con el séptimo tiempo más rápido y llegó a la final junto a figuras de talla mundial como el nadador británico Adam Peaty. Durante ese período también se graduó de la Universidad de Edimburgo con distinción en ingeniería química.

El escocés se instala en la definición de los 50 metros pecho en Glasgow - REUTERS/Andrew Couldridge

“Mi otro sueño es que el cáncer cerebral deje de ser el mayor asesino”

La actuación de Goodburn en Glasgow trascendió la pista de nado. En sus declaraciones tras la final, el atleta usó la visibilidad del evento para poner en el centro un reclamo: “Mi otro sueño es que veamos un futuro en el que el cáncer cerebral no sea el mayor asesino de pacientes menores de 40 años”, afirmó ante la BBC. La enfermedad es, según datos del organismo, la principal causa de muerte por cáncer en ese rango etario en el Reino Unido.

Para el joven escocés, las 24 horas que transcurrieron entre la clasificación y la final fueron, en sus propias palabras, “bastante indescriptibles”. El séptimo puesto no le dio el metal que buscaba, pero la jornada en Tollcross quedó grabada como uno de los momentos más recordados de los Juegos. El medio periodístico describió la escena como la de un atleta que no necesitó un podio para ganarse al público: le bastó pararse en los bloques de salida.