En plena revolución de la inteligencia artificial (IA), Apple da un salto para engancharse a la carrera. El gigante de Cupertino quiere dejar de recrearse en el pasado para sobrevivir en el futuro. La compañía de la manzana anunció este lunes el ascenso de John Ternus como nuevo consejero delegado (CEO) en sustitución de Tim Cook a partir del próximo septiembre, quien pasará a ejercer como presidente ejecutivo con funciones de representación institucional y políticas públicas. Ternus, nacido en California hace 50 años, es un desconocido para el gran público, pero circulaba desde hace meses entre los miles de empleados del fabricante del iPhone como el favorito para reemplazar a Cook.
Wamsi Mohan, analista de Bank of America, considera que “el nombramiento de un nuevo líder con un marcado perfil de producto y una dilatada experiencia en el diseño de hardware de la compañía apunta a la posible entrada en una nueva era de dispositivos, caracterizada por propuestas impulsadas por inteligencia artificial y nuevos formatos, como wearables, incluidas gafas de realidad aumentada, y soluciones para el hogar inteligente”. Lo cierto es que los analistas empiezan a marcarle la hoja de ruta al próximo jefazo de Apple o, al menos, definir sus próximos desafíos: gestionar el nuevo mundo de la IA, lanzar nuevos productos que vuelvan a identificar a Apple como una empresa disruptiva más que una que vende productos de consumo. Y todo ello, sin perder la eficiencia cosechada por Cook, con unos resultados financieros sólidos que la han convertido en una de las mayores compañías del planeta.
Precisamente ese era el debate en la cúpula de Apple para elegir a su nuevo líder: elegir un perfil visionario y un inventor como era Steve Jobs, o un gestor eficiente, especialista en desarrollar las cadenas de suministros y el negocio de los servicios, como ha hecho Tim Cook. Finalmente, el gigante se ha decantado por un perfil intermedio, más cercano quizá a la personalidad de Cook que al genio de Jobs.
Ternus se licenció en ingeniería mecánica por la Universidad de Pensilvania. Cuentan que para su proyecto de fin de carrera, diseñó un dispositivo que permitía a las personas tetrapléjicas controlar un brazo mecánico de alimentación mediante movimientos de cabeza. Antes de entrar en 2001 en Apple, trabajó como ingeniero mecánico en Virtual Research System, una empresa emergente de realidad virtual. Llegará a la cúspide de Apple tras ser el vicepresidente responsable de hardware, el diseño físico de los productos, su durabilidad y capacidad operativa. Pero también ha sido un puente con el departamento de software, los sistemas que se encargan de que los aparatos de Apple sean manejables, intuitivos y resolutivos.
Cook cocinó su decisión sobre su sustituto a fuego lento. Lleva meses preparando a Ternus. Así que su nombramiento no ha sorprendido a nadie dentro de la compañía. A finales de 2025 ya fue el encargado de presentar el iPhone Air, el modelo delgado del popular smartphone, ideado por el revolucionario Steve Jobs. Hace solamente un mes, fue el maestro de ceremonias de los nuevos MacBook Neo, los portátiles de bajo precio de Apple, que suponen un cambio en la estrategia de la firma para ensanchar su base de clientes en uno de sus productos más premium. Y hace unas semanas, cuando la empresa cerró la estación central de Nueva York para celebrar su 50º aniversario, fueron Cook y Ternus quienes protagonizaron la fiesta.
Alto y delgado, aficionado a la natación y las carreras de coches —suele correr con su Porsche en circuitos de Texas—, la primera tarea de Ternus consistirá en desmentir el retraso de Apple en la carrera de la IA. Su asistente Siri era el banco de pruebas para introducir las herramientas de inteligencia artificial en los productos del grupo, pero se ha quedado desfasado ante la irrupción de OpenAI, con su popular chatbot ChatGPT, o Claude de Anthropic, por no hablar de Gemini de Google, o Grok de xAI, el modelo de Tesla. Estas empresas han tomado la delantera y están invirtiendo ingentes cantidades de dinero en desarrollar sus modelos, dejando muy rezagada a Apple.
La multinacional californiana asegura que este año presentará una actualización de Siri con nuevas capacidades de IA. Para recuperar el terreno perdido, se ha aliado con Google, que le permitirá usar su modelo Gemini en la base de Apple Intelligence. Ternus tendrá que asegurarse de que no da pasos en falso en un negocio que avanza a velocidad de vértigo y donde la compañía se juega su futuro.
Para alivio del nuevo consejero delegado, Apple tiene en caja más de 130.000 millones de dólares para salir de compras o pegar un acelerón en alguno de sus próximos productos. Una cantidad nada desdeñable, teniendo en cuenta cómo está el mercado con las inversiones de IA.
El nombre de Ternus sonaba desde hacía meses. A final del año pasado, varios altos ejecutivos de la compañía presentaron su dimisión, y todos comenzaron a pensar que era el momento de un cambio en la dirección. El primero en las apuestas era Ternus. Sus compañeros lo describen como “un buen tipo”, “humilde”, recuerdan que renunció a tener despacho porque prefería estar sentado con sus subordinados. Es un tipo de la casa. Lleva en Apple 25 años y conoce todos los recovecos de la empresa tras pasar por diferentes departamentos. Dicen que ejerce un liderazgo del siglo XXI, toma decisiones, pero le gusta saltarse la escala de mando para escuchar las opiniones de los trabajadores que están más cerca del desarrollo de los productos. Pero claro, es la versión que sale de una de las compañías más opacas de Silicon Valley, que gusta de alardear del secretismo que rodea a todas sus decisiones, una cultura implantada en la época de Steve Jobs.
El responsable de los chips de las Mac
A Ternus se le puede atribuir una de las decisiones más trascendentales de la compañía en las últimas décadas. Durante la pandemia, Apple decidió fabricar sus propios procesadores para el entorno de las computadoras portátiles Mac, en lugar de los chips de Intel, que era el proveedor tradicional. El cambio fue un éxito, que ha permitido tener el control total de la cadena de suministro con unos chips más eficientes. “Fue uno de los cambios más profundos, si no el más profundo en Apple en nuestros productos en los últimos 20 años”, dijo Ternus del cambio de semiconductores.
Otro de los retos de Ternus tiene que ver con el iPhone. Las ventas del teléfono inteligente de Apple han alcanzado un nuevo récord este año gracias al éxito de los nuevos modelos y la recuperación de la demanda china. Pero el recorrido de este aparato se está agotando sin grandes novedades tecnológicas. La irrupción de la inteligencia artificial amenaza con cambiar el uso de estos aparatos y Apple deberá dar un paso adelante para idear otros usos que darle. Al tiempo, prevé presentar nuevos dispositivos para el hogar que puedan acompañar a esta evolución.
Hay cierta expectación en el mercado sobre el acto de presentación de novedades del próximo septiembre, que coincide con el estreno de Ternus como consejero delegado. Los analistas avanzan que será el momento de la presentación del nuevo iPhone plegable, así como otras novedades en el resto de gamas de productos que fabrica el grupo. Ternus es conocido por tener una visión global de la empresa y pensar en el ecosistema conjunto de productos de Apple. Pero tendrá que acelerar las innovaciones sin perder el cariño de los inversores, que han visto cómo Cook los ha bañado en oro con dividendos más que jugosos durante los 15 años en que el ejecutivo nacido en Mobile (Alabama) ha prolongado su mandato.



